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Incertidumbre ante el golpe de efecto de Mursi

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Incertidumbre ante el golpe de efecto de Mursi

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Este movimiento sorpresa ha ocupado las portadas de la prensa de El Cairo: el presidente egipcio, Mohamed Mursi, ha remodelado la cúpula de las Fuerzas Armadas retirando al jefe de las mismas y ministro de Defensa, Husein Tantaui. Además, ha anulado las prerrogativas legislativas que beneficiaban a los militares.

Unas decisiones calificadas de “revolucionarias” por la prensa y bien acogidas por los partidarios de Mursi.

“El mandato militar se ha acabado y Egipto se convertirá en un estado civil, en el que todo el mundo tiene sus derechos”, dice un ciudadano

“Han dirigido el país durante tiempos difíciles, pero para dar el próximo paso necesitamos un cambio. Este cambio debe ser completo, lento y controlado”.

Mursi, que fue investido presidente el pasado 30 de junio, ha sorprendido a el mundo entero con su decisión. Ha ordenado el retiro no solo del general Tantaui, símbolo del antiguo régimen y número dos del Consejo Superior de las Fuerzas Armadas, sino también del que fuera el número dos de la cúpula militar, Sami Anan.

Desde su elección Mursi ha alternado las concesiones con la mano de hierro con el Ejército. Tras el anuncio, defendía su posición.

“Nunca tuve la intención de ir contra una persona o individuo, tampoco quise mandar un mensaje negativo sobre nadie. Agradezco muchísimo a mis hijos, a mis hermanos, a los hombres honorables en las Fuerzas Armadas. Quiero que se concentren en una tarea sagrada para nosotros: proteger nuestra nación”.

Y el potente Ejército egipcio, proveedor de presidentes desde 1952, ha sido puesto contra las cuerdas con la sola misión de defender el país.

Pero Mursi no se ha contentado con eliminar a los hombres clave. Ha dado la vuelta a la situación. En junio el Ejército, antes de anunciar la victoria de Mursi en los comicios, adoptaba una declaración constitucional en la que se reservaba poderes legislativos que limitaban considerablemente el margen de maniobra del presidente.

Ahora, Mursi ha anulado esa declaración y concentra la mayoría de los poderes. Los militares no tienen derecho de veto sobre las leyes, ni sobre el presupuesto, ni sobre la futura Constitución.

Una concentración de poderes que celebran sus partidarios, pero que inquieta a los observadores. Aún no se sabe cómo lo va a utilizar ni tampoco cuál será la respuesta del Ejército.

Esta ‘purga’ preocupa particularmente a Israel, que teme las consecuencias militares de este ‘seismo’.