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Los 100 días de Hollande

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Los 100 días de Hollande

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El 15 de mayo François Hollande entraba en el Elíseo y en la historia de Francia al convertirse en el vigesimocuarto presidente de la República Francesa.

La ceremonia de investidura se intentó hacer simple y discreta, acorde al espíritu de Hollande, que quiere trasladar al pueblo que es un hombre ‘normal’.

La lluvia que caía ese día sobre los Campos Elíseos parecía advertirle de que las cosas no iban a ser de color de rosa.

Han pasado cien días y ha cumplido muchas de sus promesas electorales, sobre todo en el ámbito social: aumento del salario mínimo profesional, ayuda para la compra de material escolar, cancelación del aumento del IVA y jubilación a los 60 años en algunos casos.

Pero el nuevo presidente no termina de convencer. La situación económica, los ataques de la oposición y la gestión de la deuda han provocado que el 54% de los franceses estén descontentos, según un sondeo realizado este fin de semana. Entre ellos, los votantes de la izquierda.

Los disturbios de Amiens y la respuesta autoritaria del Gobierno, con un Manuel Valls, ministro del Interior, abucheado por la multitud en la zona. Valls también ha desmantelado los campamentos de gitanos, lo que ha provocado que Francia sea puesta bajo vigilancia por la Comisión Europea.Hechos que recuerdan a la anterior Administración.

La oposición critica, además, la política de Hollande respecto a Siria.

“Nadie dice que una intervención militar sea fácil, nadie dice que una intervención internacional sea fácil, pero ¿dónde está la voz de Francia?” se preguntaba el exministro francés, Roger Karouchi.

Desde los primeros momentos de su mandato, la voz de Francia se ha oído sobre todo en el plan europeo y Hollande ha dejado claras sus intenciones.

La situación económica es la que determinará el futuro del presidente. La ratificación del presupuesto europeo y también de los presupuestos del año que viene, así como la reforma fiscal prometida, son los grandes asuntos que esperan al presidente en septiembre.

100 días son pocos y el equipo de Hollande no tiene prisa.

“A día de hoy no existen elementos que puedan hacer pensar que estamos enfrentándonos a una impopularidad récord o un desamor entre los franceses y François Hollande. Estamos en un momento de expectación. Los franceses están inquietos por el paro y por el estado de las finanzas públicas. El momento de la verdad será en otoño”, explica Jérome Fourquet, director adjunto del departamento de opinión pública del IFOP.

Hollande tiene que coger fuerzas estas vacaciones ya que septiembre no pinta un mes fácil. Tiene que pasar muchas pruebas con nota si quiere ganarse la aprobación de su pueblo.