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Gitano y rumano en Francia: entre el trabajo y la expulsión

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Gitano y rumano en Francia: entre el trabajo y la expulsión

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En el erial de Saint Priest en Lyon, viven entre 160 y 180 gitanos rumanos.

Esta mañana se han despertado con el miedo en el cuerpo, ya que a partir de este jueves les pueden expulsar en cualquier momento.

La reunión interministerial del miércoles, que amplía sus perspectivas de empleo, les da un verdadero balón de oxígeno. Pero ¿por cuánto tiempo?

El miedo de estos hombres y mujeres es ver llegar a las fuerzas de seguridad. No tienen otro lugar donde ir. Jean-Philipe es activista y les asesora.

“El Gobierno está tratando un punto que no es el verdadero problema, es decir, el acceso al trabajo. De las deportaciones no nos dicen nada, así que van a continuar. Y sobre los campamentos, nos hya dicho claramente que continuará”, explica Jean-Philipe.

Un niño le pregunta al reportero de Euronews: “¿Por qué nos echan?”

“No teníamos trabajo en Rumanía, nada de comer. Era muy difícil. En Francia es más fácil”, cuenta este gitano residente en el campamento.

A pocos kilómetros de allí, una cincuentena de gitanos han levantado sus tiendas de campaña en un parque de las afueras de Lyon. Fueron desalojados a principios de mes de un edificio de la ciudad sin alternativas de vivienda.

“Cuando hablamos de darle trabajo a la gente y al mismo tiempo de vaciar los campos, vamos para atrás. Veo mal decirles a esta gente que vive en la calle que se busque un trabajo”, Marie Higelin, de la asociación Secours Populaire.

Farouk Atig, Euronews: “Facilitar el trabajo a los gitanos rumanos es una acción que la Unión Europea juzga positivamente.
Muchas asociaciones creen que esto no es más que una distracción. El problema, para ellas, se encuentra en otro lado. Mientras, los desalojos continúan. El resultado son familias enteras condenadas a vagar por espacios verdes como este a las afueras de Lyón”.