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Peligro de extinción

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Peligro de extinción

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El oso malayo es el oso más pequeño del planeta, una joya de la fauna que reside en el sudeste asiático. Erguido mide apenas metro y medio y no pasa de los sesenta kilos de peso. Comunmente se le conoce como el oso de los cocoteros o el oso del Sol. Y está en grave peligro de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. La mayor reserva se encuentra en Camboya, y más concretamente, a 30 kilómetros de la capital, Nom Pen.

“Las previsiones de supervivencia para este animal a largo plazo no son buenas”, confirma Matt Hunt, de la fundación Free The Bears. “El aumento de la población humana está reduciendo su espacio natural de forma alarmante. Y su caza ha crecido exponencialmente. Su situación y su futuro son muy preocupantes”.

Los osos malayos son muy apreciados por su piel y sus órganos, que se utilizan en la medicina tradicional china. Su carne es exquisita y sus garras se emplean para hacer sopa. En los últimos 30 años se calcula que ha desaparecido el 30% de la población mundial. Y a este ritmo su extinción se completará en cuestión de décadas.

Ese mismo destino amenaza al elefante asiático. Sólo en camboya, la población salvaje de esta especie ha pasado de 2.000 ejemplares en 1995 a apenas 400 hoy en día. En el conjunto del continente se estima que sólo quedan 40.000. La caza le ha hecho mucho daño, pero actualmente el mayor peligro que afrontan es la destrucción de su ecosistema natural.

“Nosotros somos su principal enemigo”, señala Nick Marx, manager de la reserva Phnom Ta Mao Wildlife. “La deforestación que provocamos día a día está acabando con ellos. No tienen a donde ir y antes o después tendremos un problema. Y lo peor es que ese problema se resolverá matándolos o capturándolos para que nos dejen el camino libre”.

El tiempo apremia. En las últimas tres generaciones se calcula que la población de elefantes asiáticos se ha reducido a la mitad.