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Las prótesis que sienten

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Las prótesis que sienten

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En el Hospital Universitario sueco de Malmö, se operan a diario pacientes con lesiones graves en sus manos y en sus dedos. Y algunas veces, la única solución pasa por amputar. Es una experiencia traumática para los pacientes, que pierden un miembro y, obviamente, la sensibilidad del mismo.

Por suerte, las prótesis han avanzado mucho en los últimos años. Y combinando diferentes tecnicas, los pacientes pueden recuperar la funcionalidad del miembro perdido. El desafío ahora es recuperar de algún modo la sensibilidad.

Esa es la dirección que han tomado los investigadores de la Escuela Superior italiana de Santa Anna Viale, en Pisa. Sus científicos están desarrollando una prótesis dactilar biométrica que se conecta directamente con el sistema nervioso. El miembro ortopédico contiene una serie de sensores de presión que imitan la sensibilidad y los mecanismos táctiles del cuerpo. La doctora Lucia Beccai está convencida de que la robótica debe inspirarse en la naturaleza.

“Nuestros dedos, los humanos, tienen una serie de receptores táctiles que nos permiten recibir estímulos del exterior”, explica. “Y lo que estamos haciendo aquí es usar la tecnología para integrar un cierto número de sensores táctiles en ese dedo artificial.”.

Pero antes de que los científicos puedan desarrollar los sensores biométricos, tienen que analizar el sentido del tacto humano. En la Universidad de Birmingham, se realizan estudios con pacientes sanos y otros que sufren parálisis y que han perdido la sensibilidad, como Mike. Al alcance de su mano tiene dos superficies distintas. Después de tocarlas, debe decir si le parecen rugosas o suaves. Entre tanto, un ordenador analiza los estímulos nerviosos que recibe su cerebro.

“He tenido una hemorragia cerebral que afectó a mi brazo izquierdo”, cuenta el paciente, “y desde entonces no puedo servirme de él”.

El profesor Alan Wing es un experto en el sistema motriz humano e intenta entender cómo el cerebro gestiona los estímulos táctiles.

“En el caso de Mike”, dice, “tenemos una lesión en una parte del cerebro. El resto está bien. Así que estudiamos esa parte dañada y descubrimos que es muy importante para el sentido del tacto. Es muy interesante trabajar con gente que ha sufrido una lesión así, que tiene déficits selectivos, porque nos ayuda a entender cómo el cerebro recibe la información. Y si entendemos eso, podremos desarrollar una red neuronal que posiblemente logre hacer lo mismo que el cerebro”.

Los científicos de Pisa intentan ahora utilizar este conocimiento sobre las redes neuronales ligadas a las manos para aplicarlos a la robótica y crear así el primer dedo artificial capaz de sentir. Hasta el momento, la prótesis es capaz de distinguir el 90% de las superficies. Para que el proyecto tenga éxito hay que conjugar la neurología, la robótica y la nanotecnología. Pero también la biotecnología, ya que el siguiente paso sería crear una piel artificial que cubra las prótesis.