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Mar de Kara: el cementerio nuclear de la URSS

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Mar de Kara: el cementerio nuclear de la URSS

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No hay fugas de radioactividad, pero sí peligro. Es la conclusión de un grupo de científicos rusos y noruegos que han estudiado el estado del submarino nuclear K-27, hudido en 1981 en el mar de Kara por una avería en uno de sus reactores. Aunque su interior fue sellado con un material que impide el contacto de sus componentes nucleares con el agua, según un experto alemán existe el peligro de una fuga radioactiva que se expanda con las corrientes submarinas.

“Y cuanto más tiempo este tipo de submarinos estén bajo el agua, mayor es el peligro de que se produzca una fuga radiactiva”, explica Wolfgang Renneberg.

Limitado al oeste por la Isla de Nueva Zembla, al este por las islas Severnaya Zemlya, el mar de Kara, que bordea la costa noroccidental de la Siberia Rusa y es parte del Océano Ártico, fue utilizado por las fuerzas de la antigua Unión Soviética como cementerio nuclear para decenas de contenedores de deshechos radioactivos y navíos con combustible nuclear.

Pero el objetivo fundamental de la misión científica es evaluar las posibilidades de remontar a la superficie el submarino nuclear, considerado una auténtica bomba de relojería por parte de asociaciones ecologístas que alertan de las terribles consecuencias medioambientales de un desastre nuclear en la región.