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"¿Todos cobayas?", la película de los transgénicos

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"¿Todos cobayas?", la película de los transgénicos

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Llega a los cines de Francia “¿Todos cobayas?”, de Jean-Paul Jaud, una adaptación libre de la investigación francesa recientemente publicada en la que se alerta sobre la toxicidad del maíz genéticamente modificado. La película ha estrenado este miércoles y muestra como las ratas alimentadas con este maíz desarrollan tumores mamarios y deficiencias crónicas renales, entre otros problemas. La mayoría mueren.

A los defensores de la biotecnología no les sorprenden estos resultados: “La investigación de
Séralini está utilizando un tipo de rata con una alta posibilidad de los desarrollar tumores. Hay una probabilidad del 70 por ciento de encontrar este tipo de tumores”, ha dicho Carel du Marchie Sarvaas, representante de la Asociación Europea de Bioindustrias (EuropaBio).

El autor del estudio, el profesor Séralini ha dicho que se ha sentido atacado por activistas defensores de los trangénicos: “Siempre ha sorprendido ver que la gente grita y grita y eso no está bien. Mientras que la primera reacción normal sería decir: Vamos a ver la gravedad del asunto y qué es lo que pasa”.

Esta última investigación ha durado dos años y es más fiable, asegura el profesor, que otros estudios que han analizado los efectos del maíz durante tres o seis meses.

“Vamos a restaurar la confianza con los estudios que hay”, ha dicho la eurodiputada francesa Corinne Lepage. “Cuando uno decide no consumir alimentos transgénicos no se comen. Todos los debates que hay siempre sobre los pesticidas, alteradores endocrinos, con las consecuencias que tienen para la salud humana, se utilizarán para tomar decisiones diferentes a las que se han tomado hasta ahora”, ha explicado.

Unos pocos países europeos, entre ellos España, cultivan alimentos transgénicos como maíz y patata. La semana que viene la Autoridad Alimentaria Europea (EFSA) dará a conocer su opinión sobre estos últimos resultados.

Entrevistamos a Paola Testori Coggi, Directora General de Salud y Consumidores de la Comisión Europea, para conocer más sobre este asunto.

Audrey Tilve, euronews:
Paola Testori Coggi, hola. Usted la Directora General de Salud y Consumidores de la Comisión Europea. Conoce bien la cuestión de los
organismos genéticamente modificados. Usted ha pedido a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria que evalúe el estudio del profesor Séralini. ¿Hay alguna posibilidad de que este estudio se valide?

Paola Testori Coggi, Directora General de Salud y Consumidores de la Comisión Europea:
“Es verdad, se lo he pedido a nuestra autoridad alimentaria y queremos que lo haga lo antes posible, está claro. También hemos pedido a la autoridad que consulte a todos los expertos necesarios para que estén seguros de que se trata de una opinión sólida”.

euronews:
¿Estos expertos son realmente imparciales e independientes?

Testori:
“La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria tiene tiene un criterio muy estricto para seleccionar a los científicos que forman parte del comité. Además se renuevan continuamente.”

euronews:
Pero ha habido conflictos de intereses, personas que tenían estrechos vínculos con la industria, se sabe que ha habido algunos casos así.

Testori:
“Sí, en el pasado, pero la agencia ha puesto en marcha desde este año una política que la más severa del mundo. Todas las declaraciones de los expertos que trabajan allí se publican en la web. Puedo decir que ha habido un 16 por ciento de los candidatos que no han sido seleccionados, precisamente porque había conflictos de intereses”.

euronews:
Esta investigación ha sido fuertemente criticada, pero los estudios en los que se basa la agencia de seguridad alimentaria son también bastante criticados. Las empresas semilleras hacen pruebas en los animales que no pasan de los 90 días. ¿Esto plantea interrogantes sobre cómo se evalúan estos productos en Europa?

Testori:
“Las pruebas sobre las que se basan los poderes públicos, en este caso la Autoridad Alimentaria, para evaluar una sustancia, ya sea un organismo modificado o un pesticida tienen que estar hechas por la industria. No sería normal que el dinero público se utilizase para probar un producto producido por una empresa privada “.

euronews:
¿Pero son fiables estas pruebas?

Testori:
“Sí lo son porque se hacen de acuerdo a los protocolos que han sido aprobados a nivel internacional y si la agencia duda, pide estudios complementarios. Para una hacer un estudio de un alimento modificado en Europa, se necesitan de media tres o cinco años, y hay informes que se están estudiando desde hace siete o diez años”.

euronews:
Sin embargo para los transgénicos se han hecho pruebas con animales durante tres meses. ¿Cuál es la lógica?

Testori:
“La cuestión de si las pruebas de 90 días son suficientes o no es una cuestión que se discutirá seguidamente de la opinión que la autoridad de a conocer. Hoy día no hay ningún indicio científico que diga que se necesite hacer investigaciones que duren mucho tiempo”.

euronews:
¿Puede asegurar a los europeos que nos están siguiendo que comer alimentos transgénicos, ya sea directamente como la lecitina de soja de las galletas que dan a sus hijos o indirectamente, en la leche, la carne de animales alimentados con productos modificados, puede asegurar que no son estrictamente peligrosos para su salud y que se respeta el principio de precaución?

Testori:
“Puedo decir a los ciudadanos y consumidores europeos que los alimentos modificados que están en el mercado ha sido estudiados y son seguros y sanos. Y lo que puedo decir es que los consumidores europeos saben cuando compran un producto si ha sido modifica o no. Somos los únicos en el mundo que informan a los consumidores de la presencia de organismos genéticamente modificados en los productos que compran”.

euronews:
Pero en los animales que los consumen, no se indica en las etiquetas…

Testori:
“No, lo que comen los animales no se especifica porque cuando un animal consume un maíz o soja modificada, la digiere y la presencia de la modificación genética desaparece. Por lo que se no puede encontrar ni en la leche ni en la carne restos de modificación genética”.