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Molinos eólicos en el cielo

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Molinos eólicos en el cielo

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Viéndolo en el cielo parece un globo ordinario, pero es mucho más. En el centro de su estructura una hélice capta la energía del viento hasta a 300 metros de altura. Altura a la que el viento es más potente y mucho más regular que en el suelo. La hélice funciona a pleno rendimiento. El cable que sostiene el globo conduce la electricidad hasta el suelo.

Un rendimiento récord que ha hecho nacer numerosos proyectos: globos que giran sobre sí mismos para generar electricidad… y más audaz todavía, aparatos en los que las hélices sirven también para hacerlos volar.

A una altura suficiente, la fuerza del viento permite todos los conceptos. Existe una cometa que es ya un prototipo muy prometedor.

“Este ala sola representa el equivalente de un molino de energía eólica terrestre, además no hay mástil y hay pocas estructuras, lo que permite enviarla muy alto en el aire”, explica Paula Echeverri, ingeniera.

Subir cada vez más, hasta la alta atmósfera terrestre. A entre 6.000 y 15.000 metros de altura soplan vientos de una gran potencia. Son los llamamos Jet-Stream: vientos helados, pero regulares y rápidos. Desde los 100 kilómetros por hora en periferia hasta los 350 kilómetros por hora en el centro.

Según un estudio reciente, el viento total mundial en la superficie del suelo podría representar 400 teravatios de energía. Los Jet-Stream 1.800.

Pero enviar aparatos eólicos a dicha altura podría ser muy peligroso.

“Si miramos los mapas en el cielo, hay estelas dejadas por los aviones. Hay por todas partes. Y si un día quisiéramos dedicar un sector a los aparatos eólicos de altura, sería un área muy grande, de varias decenas o centenas de kilómetros cuadrados, que el sector aéreo debería abandonar”, dice François Cauneau, profesor en la Escuela de Minas de París.

¿Habría también un riesgo para el equilibrio climático si los aparatos eólicos perturbaran los Jet-Stream?

Es una cuestión que se está estudiando. Aunque hoy por hoy, llegar a las corrientes atmosféricas es todavía un sueño lejano.