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España y Francia, la misma crisis con recetas distintas

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España y Francia, la misma crisis con recetas distintas

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Los gobiernos español y francés, han presentado con apenas unas horas de diferencia su proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año que viene.

¿Qué soluciones proponen el conservador Mariano Rajoy y el socialista Jean-Marc Ayrault, respectivamente? ¿Cuál es su posición ante la crisis, y sus iniciativas a nivel económico, político y social?

España quiere ahorrar otros 39.000 millones de euros para cumplir con los objetivos fijados por Bruselas de reducir el déficit hasta el 4,5 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB) en 2013, frente al 6,3 por ciento previsto este año.

Sin embargo, algunos indicadores macroeconómicos son demoledores y contradicen estos pronósticos.

España sigue instalada en la recesión. Terminará este ejercicio con una contracción del 1,5 por ciento para caer medio punto porcentual el año próximo.

El desempleo presenta la tasa más elevada de la Unión Europea, se mantiene por encima del 24 por ciento, según la Encuesta de Población Activa (EPA).

Para cumplir sus objetivos, el Gobierno anunció cuarenta y tres medidas como, por ejemplo, la creación de una autoridad independiente para el control presupuestario.

Además, se recorta en casi un 9 por ciento del gasto de los ministerios y se congelan por tercer año consecutivo los salarios de los funcionarios. Todo para un ajuste global de unos 13.000 milllones de euros.

Aunque los expertos se muestran escépticos.

Mientras, Francia quiere ahorrar 37.000 millones de euros al erario público. Su objetivo es reducir el déficit hasta el 3 por ciento fijado en los tratados europeos, desde el 4,5 previsto para este año.

Aunque la situación en Francia dista de ser tan grave como en España, las previsiones de crecimiento hablan de un tímido 0,8 por ciento para 2013 y de tan sólo tres décimas este año. Sin embargo, su deuda pública es enorme y todavía subirá hasta el 91,3 por ciento.

La palabra austeridad ha desparecido del argumentario de los ministros franceses, pero los expertos advierten de un cierto desequilibrio en el reparto de esta carga. Los impuestos para empresas y particulares supondrán una recaudación suplementaria de 20.000 millones de euros, cuando la reducción del gasto público será de 10.000 millones de euros.

Rajoy apuesta por medidas estructurales que provocan un fuerte descontento social. Hollande todavía tiene cierto margen de maniobra.