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Chávez, el incombustible

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Chávez, el incombustible

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Siempre carismático, extrovertido hasta rozar lo impúdico, el pasado febrero el líder venezolano partía a la Habana para proseguir su tratamiento contra el cáncer. Ningún obstáculo parece frenar al autodesignado heredero del libertador Simón Bolívar.

Hugo Chávez. Presidente de Venezuela:

“Chávez no se acabó. Y es más: debo decirles que cuando de verdad este cuerpo se acabe, Chávez no se acabará, porque Chávez ya no soy yo, Chávez está en las calles y se hizo pueblo, y se hizo esencia nacional”

Paradójicamente un golpe de Estado fallido en 1992 lanza al teniente coronel Hugo Chávez a una larga carrera política. Se entrega para evitar un baño de sangre pero promete volver.

Hugo Chávez. Presidente de Venezuela:

“Ya es tiempo de evitar más derramamiento de sangre. Ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrrumbarse definitivamente hacia un destino mejor”

Diez años después, otro golpe de Estado, esta vez contra Chávez, fracasa y contribuye a construir su leyenda.

Derrocado durante 48 horas, los militares leales le devuelven el poder y el presidente canta victoria.

Tras haber perdido en 2007 un referéndum para reformar la Constitución, Chávez consigue su objetivo dos años después. Desde entonces la limitación de mandatos presidenciales es suprimida dejando la puerta abierta a su reelección ilimitada.

Chávez debe también su éxito en las urnas al petróleo venezolano. La renta petrolera financia numerosos programas sociales en el ámbito de la sanidad, la vivienda o la educación, de los que se benefician las clases populares, mayoritarias entre los 28,9 millones de Venezolanos. La otra cara de la moneda es que sigue habiendo una corrupción endémica, una inflación galopante del 26,7% en 2011, y una fuerte criminalidad.