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El gas de esquisto fractura Europa

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El gas de esquisto fractura Europa

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Wojciech Swieton es ingeniero de perforación, profesión que le ha llevado a vivir en Alemania primero, en la India después, en la búsqueda de gas natural, y finalmente en Libia, donde trabajó en la construcción de una plataforma de perforación.

Tras cinco años en el desierto, Wojciech, padre de dos hijos, ha vuelto a casa. Polonia vive la fiebre de la búsqueda de depósitos de “gases no convencionales”, escondidos en el subsuelo de esquisto. Pero para sacar estos gases se está utilizando una técnica muy polémica: la fracturación hidráulica.

Polonia tiene una de las reservas de gas de esquisto, también conocido como gas pizarra, más grandes de Europa. En Syczyn, en el sur de Polonia, se prepara la primera fracturación, programada para la primavera. “Son buenos tiempos para nosotros, porque el gas de esquisto despierta más interés que antes. Y espero que siga siendo así.”

Ahora mismo, a tres kilómetros bajo el suelo, se están realizando varias perforaciones horizontales. La próxima primavera se inyectarán millones de litros de agua a alta presión. Agua mezclada con químicos, para que el gas de esquisto salga de entre las rocas.

Polonia tiene dos problemas energéticos: produce la mayor parte de la energía quemando carbón, perjudicial para el medio ambiente. Además depende del petróleo y del gas que importa de Rusia, lo que supone un problema político.

Para los ciudadanos que viven en los alrededores, estas razones son suficientes para optar por la polémica exploración del gas de esquisto. La región no tiene muchos recursos. Por eso tienen las esperanzas puestas en una industria del gas que pueda ayudar al desarrollo local.

En la tienda de la localidad el gas de esquisto suele estar en las conversaciones cotidianas. Zbigniew Krezel no lo tiene claro. “La gente dice cosas distintas: que el agua se vuelve amarilla, que las gallinas no pondrán más huevos, pero no sé si es cierto o no.”

Czeslawa Kulbaka desconfía de los métodos que van a utilizar. “Habrá cambios irreversibles bajo tierra, porque la técnica de fracturación deja grietas. Y además, puede que los revestimientos de cemento que cubren los tubos no resistan y se contamine el agua.” En cambio, Jozef Siwek ve una parte positiva. “Está bien que se haya encontrado aquí, en Syczyn. Puede que se cree empleo para nuestros hijos.” También Alicja Struszewska cree que será bueno para Syczyn. “Escuchando las opiniones de los vecinos, creo que la mayoría está a favor del gas de esquisto. El municipio ha dado el sí.” Otros muchos vecinos, como Karol Kaszczuk, desconfían. “Dicen que no utilizan productos químicos. Pero sabemos que el gas de esquisto se extrae inyectando productos químicos y eso puede ser peligroso para el medio ambiente.”

Muchas de las reservas de gases no convencionales están en áreas naturales protegidas. Cuando se comience la fracturación hidráulica horizontal a gran escala, se necesitarán enormes cantidades de agua con una amplia variedad de químicos. Una planta de tratamiento limpiará el agua que vuelve a la superficie con los químicos añadidos y otras sustancias que pueden contener las placas de esquisto, entre ellas, metales pesados. La jefa de operaciones, Magdalena Piatkowska, dice que no hay ningún riesgo para el agua potable. “Nuestro pozo está diseñado de manera que proteje el agua del subsuelo de cualquier contaminación posible, con el fluido que se utiliza en la perforación, o con el gas que sale a la superficie. Cada tubo se recubre de cemento hasta la superficie y puedo asegurar que no hay ninguna posibilidad de que el gas o el líquido lleguen a estar en contacto con las aguas subterráneas.”

El mapa muestra los posibles recursos de gas de esquisto en todo el continente. En las zonas moradas hay yacimientos, el azul marca zonas en las que se sabe que hay gas, pero no han sido exploradas. La región francesa de Ardèche atrae a muchos turistas con sus paisajes, cañones, cuevas prehistóricas y frondosos bosques. También a escaladores y aficionados a la observación de aves. Y aquí, también, algunas empresas francesas quieren extraer gas de esquisto, pero Christophe Tourre se ha interpuesto en su camino. Ha creado una red de ONGs, el “Colectivo 07 – No al gas de esquisto”. Consiguió que el gobierno anterior retirase el permiso de exploración. “Cualquiera que sea la técnica de fracturación utilizada, va a perforar inevtiablemente las capas liásicas en las que se encuentra el gas de esquisto. Los científicos las consideran “capas basura”, que contienen productos nocivos, radiactivos o metales pesados. El hecho de fracturarlas hace que inevitablemente estos productos tóxicos lleguen a las capas freáticas que están justo encima.”

Los detractores franceses del gas de esquisto nos ponen en contacto con Marta Rozmyslowicz, en Varsovia. Esta activista intenta coordinar a algunos de los opositores polacos a la extracción. “Se utilizan unos 700 químicos, la mitad de ellos cancerígenos. Aquí, en esta imagen, hay una pequeña roca jugando con champú, sal, jabón… Y aquí dicen que utilizan los mismos químicos que se ponen en un pastel. Esto es un panfleto del gobierno, es propaganda. El gobierno polaco funciona como una máquina propagandística.”

De vuelta en Francia, activistas polacos y franceses proponen el desarrollo de las energías renovables podría crear más puestos de trabajo sostenibles que la explotación del gas pizarra, limitado en el tiempo.

Jean-François Lalfert es productor de castañas. Vive en la región de Ardèche. Forma parte de una red contra el gas de esquisto. Cree que su explotación no puede traer nada bueno. “Ya hay casos de cáncer y de intoxicación. En Estados Unidos, en Canadá, en Alemania, en Polonia, y en todos los lugares donde se extrae gas de esquisto, o hidrocarburos que se extraen de esa roca madre. Hay problemas de salud de forma sistemática. No merece la pena multiplicar los pozos de perforación para tener una población enferma.”

El gas de esquisto divide a Europa: algunos países de la Unión Europea, como Polonia, están a favor de la exploración. Otros como Francia se oponen. Según las encuestas la mayoría de los polacos están a favor del gas de esquisto. Hablamos con Piotr Grzegorz Wozniak, subsecretario de estado y geólogo, en el ministerio de medio ambiente. Tiene experiencia en la perforación,y está a cargo del desarrollo del gas de esquisto en Polonia. “Los precios de importación de Gazprom, que es el único exportador de Rusia, son como mínimo el doble del precio del mercado. ¡El doble! Tenemos que apoyarnos en otra cosa. Necesitamos diversificar nuestras fuentes de energía, depender menos del carbón y de las importaciones de gas natural, porque el proveedor ruso es poco fiable y nunca sabes cuándo vas a tener gas y cuándo no.”

Pero hay otro problema: el metano, un gas de efecto invernadero que podrían emitir los pozos de gas. En la Universidad Marie Curie, en Lublin, los investigadores buscan sin descanso un nuevo método para retener el metano. En ello trabaja Marian Harasimiuk, profesor de geología. “Ahora mismo, en nuestra Universidad, en cooperación con otros institutos, somos pioneros en la investigación para el Fondo Nacional para la Protección del Medio Ambiente. A través de nuestro proyecto seremos capaces, muy pronto y a escala industrial, de capturar y neutralizar químicamente todas las emisiones de gas metano que salgan de las perforaciones.”

Cada Estado Miembro de la Unión Europea elige su energía. Pero la Unión tiene competencias compartidas para regular asuntos medio ambientales. ¿Debería, o no, regular la explotación del gas pizarra? El debate está abierto.

Piotr Grzegorz Wozniak es subsecretario encargado del gas de esquisto del Ministerio de Medio Ambiente de Polonia. Su opinión sobre la exploración en su país (en inglés):
www.euronews.com/2012/11/02/bonus-interview-piotr-grzegorz-wozniak

Jakub Gogolewski es coordinador de la ONG CEE Bankwatch Network en Polonia. Su postura sobre la exploración de gas de esquisto en Polonia (en inglés):
www.euronews.com/2012/11/02/bonus-interview-jakub-gogolewski-coordinator-for-cee-bankwatch-network-poland

Pawel Poprawa trabaja en el Instituto de Estudios de la Energía de Varsovia y está a favor de la exploración del gas de esquisto en Polonia (en inglés):
www.euronews.com/2012/11/02/bonus-interview-pawel-poprawa-energy-studies-institute

Jean-Francois Lalfert, afincado en Ardèche, Francia, lucha contra la exploración del gas de esquisto. Es miembro de la ONG “Colectivo 07 – No al gas de esquisto”. Puede ver aquí la entrevista (en francés):
fr.euronews.com/2012/11/02/interview-bonus-jean-francois-lalfert-militant-anti-gaz-de-schiste