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Nada es seguro sobre el futuro de la Casa Blanca

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Nada es seguro sobre el futuro de la Casa Blanca

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El sprint final ya está aquí. Faltan horas para llegar a la línea de meta después de semanas de mítines y vaivenes en las encuestas, que siempre han sido extremadamente ajustadas y en las que ahora toca hacer el balance final.

Según uno de los últimos sondeos publicados este domingo por el Pew Research Center, al actual presidente goza de un 48% de intención de voto, mientras que a su rival republicano, un 45%.

En otra encuesta para el Wall Street Journal y NBC News la ventaja se reduce a un punto. Y en el sondeo realizado por Gallup Institut para el rotativo USA Today, se produce un empate técnico: 48 a 48 % en la intención de voto.

Con este panorama, los dos bandos aprovechan el último día de campaña para quemar sus últimos cartuchos en una decena de estados clave en los que se decidirá quien será el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos.

En esos estados están en juego 146 votos electorales de los 270 necesarios para la victoria.
Obama ha llegado con ventaja en la mayoría de ellos. Pero a veces, la diferencia no es para confiarse y los caminos de la aritmética son variados y complejos.

Según muchos politólogos, Barack Obama ya disfruta de suficiente ventaja en Pensilvania, Michigan y Wisconsin, lo que le daría un total de 46 votos. Y sólo tendría que conseguir 69 más en el resto de estados indecisos.

A Obama tan sólo le faltaría garantizar la victoria en Iowa y Ohio, el estado que Mitt Romney trata de arrebatarle junto a Pensilvania, pese a los sondeos soplan en su contra.

El candidato republicano lo tiene más difícil. En los caladeros clave, necesita pescar más votos, 79, y las encuentas le dicen que lo tiene más difícil.

La victoria en Florida y Virginia, donde goza de una pequeña ventaja, es indispensable. También en Ohio, donde se libra la que sería la madre de todas las batallas y en donde Romney sigue sin remontar.

Más emoción imposible. Sobre todo si recordamos que en 2000 fue el Tribunal Supremo quien le dió la victoria a George Bush, a pesar de que el candidato demócrata Al Gore consiguió más número votos. 500 votos de diferencia en las urnas de Florida cambiaron el rumbo de la historia.