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Obama-Romney: una campaña repleta de dardos

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Obama-Romney: una campaña repleta de dardos

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Una campaña electoral interminable y con más codazos de la cuenta. 17 meses en los que se han gastado seis mil millones de dólares.

Una carrera sin concesiones y en la que cuenta hasta el último minuto. Estos últimos días, los candidatos han estado tanto tiempo delante del micrófono como en el avión, recorriendo una docena de estados en busca del voto perdido.

Según los sondeos, Obama ha cruzado la línea de meta primero, aupado por el huracán Sandy, los últimos datos económicos, y resucitado del K.O del primer debate televisivo en el que Romney estuvo especialmente oportuno:

“Mire, tengo cinco hijos. Estoy acostumbrado a que la gente diga algo que no siempre es verdad y que lo siga diciendo esperando que al final yo lo crea.
Pero este no es el caso! No voy a bajar los impuestos a las rentas más altas.”

Pero Obama se recuperó en el debate de política exterior, se mostró como un auténtico comandante en jefe dispuesto a devolver la confianza a su electorado, y aprovechó un despiste de su adversario para propinarle un buen golpe bajo:

“Ud. ha mencionado la Marina, por ejemplo, diciendo que ahora tenemos menos barcos que en 1916. Bien, también tenemos menos caballos y bayonetas, porque la naturaleza de nuestra fuerza militar ha cambiado. Ahora tenemos algo que se llama portaviones, donde los aviones aterrizan encima.”

Pero esta campaña también ha tenido sus momentos de distensión, con risas pacificadoras y bromas preparadas al milímetro por sus guionistas.

“Las campañas pueden ser agotadoras. El presidente Obama y yo tenemos la suerte de tener siempre a alguien al lado, alguien en el que apoyarte, una compañía reconfortante, sin la cual no podríamos encarar un nuevo día. Yo tengo a mi mujer, Ann, y él tiene a Bill Clinton”, bromeó Mitt Romney.

Y siguió Obama:

“Por supuesto que las relaciones internacionales suponen un reto para cualquier candidato, algunos de Uds. recordarán que después de mi gira internacional en 2008, fui atacado como si fuera una estrella, porque era tan famoso en el extranjero que tengo que reconocer que estoy impresionado lo bien que el gobernador Romney ha evitado el problema.”

Pero tras la tregua estudiada de la gala benéfica organizada por la archidiócesis de Nueva York volvieron las zancadillas y los argumentos repetidos hasta la saciedad en una de las carreras más disputadas que han exisitido hacia la Casa Blanca.