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El Presidente chino Hu Jintao insta a luchar contra la corrupción en la apertura del PCCh

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El Presidente chino Hu Jintao insta a luchar contra la corrupción en la apertura del PCCh

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La corrupción ha sido la protagonista de la apertura del Congreso del Partido Comunista en Pekín (CCCh) del que saldrán las nuevas élites de poder. Xi Jinping, actual vicepresidente, tomará las riendas del país más poblado del mundo y tendrá el reto de encarar los escándalos que se han ido sucediendo entorno al poder y que comienzan a sembrar el descontento en una incipiente opinión pública.

El Presidente chino, Hu Jintao ha señalado: “Combatir la corrupción y promocionar la integridad política , es un asunto primordial en la política y afecta a mucha gente. Debe ser un compromiso claro y bien definido del partido. Si fallamos en esto, podría ser una fatalidad para el partido. Y causaría el colapso del partido y con ello, el del estado. Debemos hacer por ello incesantes esfuerzos por combatir la corrupción y vigilar contra la degeneración”

En el transfondo de sus palabras, un nombre propio destaca sobre los demás: el de Bo Xilai, el dirigente al que el partido expulsó el pasado septiembre tras acusarle de corrupción grave, y cuya esposa ha sido declarada culpable del asesinato el año pasado del empresario británico Neil Heywood.

Pero si el Presidente instó a una lucha decidida contra esta lacra, también dejó claro que, por el momento, las reformas no supondrán cambios en el sistema político unipartidista. Un discurso aplaudido por los más de 2000 delegados concetrados en el Congreso y criticado desde otras partes como en Hong Kong.

Lee Cheuk-Yan, legislador pro-democracia y activista: “No hay reformas políticas en el fondo. Sólo vemos retrocesos en materia de derechos humanos, retrocesos en democracia. El partido quiere estrechar el cerco a los derechos, a la libertad de expresión… pero somos nosotros quienes tenemos que poner fin a esta dictadura de partido único”

Hasta el día 14 de noviembre, fecha en que termina el Congreso, Pekín es una ciudad blindada por un gran dispositivo de seguridad. En la calle se producen restricciones de movimiento y se vigila especialmente a los disidentes