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Págame lo que me debes !

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Págame lo que me debes !

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No hay nada más desesperante que esperar a que nos devuelvan el dinero cuando no se ha prestado un servicio como es debido.Es lento, complicado, y puede terminar hasta siendo más caro de lo que nos deben. Así que no es extraño que muchos se rindan ,antes incluso de intentarlo, como le ha pasado a esta mujer rusa:

“ Me aconsejaron que fuera a juicio, pero por desgracia no puedo hacerlo porque sale muy caro. Al final, hemos perdido un montón de dinero “

Cuando resulta imposible resolver los asuntos por nuestra cuenta, ya sea por teléfono, por correo, electrónico o personalmente, existen otras posibilidades.

A veces, buscar el apoyo de las asociaciones de consumidores u otras organizaciones sin ánimo de lucro, ayuda , ya que la mayoría de las veces es gratis.

Pero el éxito no está garantizado, sobre todo si el conflicto implica a alguien de otro país europeo.

Es lo que le ha ocurrido Jelena Tallinn, una profesora de Estonia, que no ha dejado de luchar por recuperar los 370 euros que perdió por una compra en Internet.

La cinco botellas de whisky que compró a una tienda de Holanda, jamás llegaron a su destino.

Las asociaciones de consumidores intentaron ayudarla, pero no obtuvieron resupuesta y la familia teme ahora que los costes legales sean demasiado caros.

“Estamos muy enfadados, De hecho estamos a punto de comprar los billetes a Holanda para ajustar cuentas directamente con el responsable de la tienda..Pero, por desgracia no tenemos esa opción. Estamos hartos ​​porque escribimos muchos correos electrónicos , llamamos a todas partes, hicimos lo indecible. No nos hace ninguna gracia haber perdido ese dinero. Para nosotros supone mucho. Él cogió el dinero y su tienda sigue funcionando, mientras nosotros estamos aquí sin poder hacer nada. “

Otra alternativa es acudir a los procesos europeos de escasa cuantía, una opción que muy pocos consideran porque la desconocen. Al igual que todos los países tienen juicios para resolver pequeñas disputas, también Europa aprobó en 2009 la creación de este tipo de tribuanles para resolver pequeñas disputas transfronterizas.

La clave está en “pequeños” litigios, es decir, aquéllos que no superen los 2000 euros.

Se supone que es la manera más rápida, económica y efectiva de resolver estas pequeñas contiendas.

Pero los expertos aseguran que no es gratis, ya que hay que costear la traducción de ciertos documentos.

“Aunque en la jurisdicción europea, los procesos de menor cuantía juegan un papel importante, Estonia, de momento, parece no beneficiarse. Los ciudadanos de a pie desconocen su existencia. Es tos procesos son la herramienta que tiene el consumidor para reclamar los problemas transfronterizos con vendedores que no cooperan. Ya que, a veces, no hay más remedio que ir a juicio ”
reconoce Kristina Vaksmaa, directora del Centro Europeo de Consumo en Estonia.

La red de Centros Europeos del Consumidor ha publicado un informe reciente en el que señala los aspectos y zonas a mejorar.

Lo primero es llamar la atención de su existencia, empezando por los mismos jueces, ya que muchos aún desconocen que existen estos procesos; reducir el coste que implican las traducciones y clarificar cómo y cuando se ejecutarán las sentencias.

El mensaje a Bruselas es claro: hay que simplifar la forma en que el usuario pueda recuperar lo que se le debe.

En Estonia tan sólo se ha registrado un caso dentro del marco de los procesos europeos de baja cuantía. Hablamos con la juez que se encargó de ello y que resolvió a favor del consumidor.

“ Es muy efectivo, la gente debería utilizarlo más. Hay muchas posibilidades de que funcione sin apenas coste alguno. Lo más simple del proceso es que el consumidor no necesita conocer aspectos legales que requieran el servicio de un abogado ” , opina Meeli Kaur, jueza en Estonia.

Y esta parece ser una de las principales ventajas, que no se necesita abogado, además del derecho a reclamar en diferentes países.

Bruselas reconoce que aún hay que trabajar más para que el ciudadano saque pleno rendimiento de este proceso y no descarta que en el futuro, los 2000 euros de límite sean revisados al alza.

Sin embargo los procesos europeos de escasa cuantía no pueden resolver muchos problemas.
Por ejemplo: las cuestiones administrativas o de Estado no están recogidas; ni tampoco las contiendas laborales o bancarrotas, ni las disputas vecinales, a excepción de las meramente económicas. Seguridad Social, asuntos matrimoniales y herencias, también están excluídos.

Italia es otro de los países, donde las asociaciones de consumidores reclaman cada vez más un mayor uso de estos juicios.
Los expertos insisten en que es bueno reclamar aunque las cantidades sean mínimas.

Hemos hablado con una consumidora que finalmente se salió con la suya. Había adquirido en Francia unos manteles defectuosos.. Aunque por 60 euros no merecía la pena ir a juicio, acudió a la ayuda de las asociaciones de consumidores.

“Creo que hay que tratar siempre bien al cliente, no de forma grosera o descortés. A mí me intentaron despachar rápido y me negaron que hubiera desperfectos en los manteles,. Ya no se trata de los 59 euros que pagué, es una cuestión de principio. Hay que creer lo que el cliente dice, sobre todo si, como en mi caso, lleva el tique de compra y el producto,” asegura una residente en Roma.

El Centro Europeo del Consumidor en Roma logró resolver el asunto. Dicen que la conciliación sigue siendo la manera más eficiente de resolver los litigios transfronterizos, independientemente de su cuantía. Muchos países están haciendo énfasis ahora en la mediación, pero la amenaza de una acción legal sigue siendo aún inevitable para disuadir a los sin escrúpulos.

“ Lo más importante para los consumidores que desean vivir en un ambiente donde los derechos sean respetados, es asegurarse de que estos se protejan. Renunciar a ello, no hace más que fomentar que muchas empresas o ciudadanos saquen provecho y no cumplan con sus obligaciones mercantiles. El principal consejo que le damos a los consumidores es no darse nunca por vencido en la preservación de esos derechos “, en opinión de Federico Vicari, director del Centro Europeo del Consumidor en Italia.

“No tenemos la capacidad legal para proceder. Nuestra actividad es extra-judicial,. Así que cuando el consumidor necesita emprender una acción legal, o decide ir a juicio, lo que hacemos es darle toda la información del proceso a seguir “ , asegura Maria Pisano, abogada del Centro Europeo el Consumo en Italia.

Si se elige el camino correcto hay muchas posibilidades de que una pequeña reclamación termine convirtiéndose en una buena celebración