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El caso Petraeus salpica al jefe máximo de la OTAN en Afganistán

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El caso Petraeus salpica al jefe máximo de la OTAN en Afganistán

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El caso Petraeus empieza a parecerse a un guión de cine. Cuatro días después de la dimisión del director de la CIA, David Petraeus, la casa de su examante y biógrafa en Carolina del Norte ha sido registrada por agentes del FBI.

Se sospecha que la mujer, Paula Broadwell, pudo tener acceso a información confidencial durante los meses que duró su relación sentimental con el general. En concreto, pudo estar al tanto de datos secretos sobre el ataque contra el consulado estadounidense en Bengasi. La propia Broadwell dijo en octubre que los autores fueron libios que querían liberar a prisioneros de una cárcel secreta de la CIA instalada dentro del complejo diplomático.

El amorío, que ha costado el puesto a Petraeus, fue descubierto por casualidad por el FBI, cuando investigaba unos correos amenazadores enviados por Broadwell, la amante, a Jill Kelley, una amiga del exdirector de la CIA. Y es ahí donde el “affair” se enreda todavía más, salpicando al actual jefe de la OTAN en Afganistán. El general John Allen también está siendo investigado por haber enviado correos “inapropiados” a la misma mujer amenazada por Broadwell. De este modo, ya son dos los pesos pesados implicados en este caso de sexo, secretos y poder.

Y eso nos lleva a otra cuestión: ¿por qué el escándalo no ha estallado hasta después de las elecciones en Estados Unidos, a pesar de que el Departamento de Justicia estaba al tanto desde el verano?