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Yaser Arafat, las primeras sospechas

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Yaser Arafat, las primeras sospechas

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Octubre de 2004: hace más de dos años que la Mukata sufre el asedio del Ejército israelí en Ramala.

En el edificio, sede de la Autoridad Palestina, vive aislado y recluido Yaser Arafat. Su salud se deteriora rápidamente.

Tiene 75 años. En este vídeo del 28 de octubre aparece debilitado. Médicos tunecinos le diagnostican una fuerte gripe.
Pero sus allegados albergan ya las primeras sospechas de envenenamiento, y ese mismo día, Suha, su mujer, cruza la frontera por Jordania rumbo a Ramala.

Tras semanas de negociaciones con Israel, va a buscar a su marido, a quien no ha visto desde 2001 para llevarlo con ella a París.

El 29 de octubre, Arafat, gravemente enfermo, despega en helicóptero de Ramala y pone rumbo a Jordania, donde le espera un avión medicalizado que le conducirá a Francia. Israel autoriza el traslado.

En ese momento Arafat está convencido de que volverá vivo.

Internado en el Hospital Militar de Percy, a las afueras de París, las especulaciones se multiplican sobre el mal desconocido que acaba con su vida el 11 de noviembre de 2004.

Francia, presidida a la sazón por Jacques Chirac, le despide con un homenaje oficial al que asiste el primer ministro, Jean Pierre Raffarin, en el aeropuerto de Villacoublay.

Los restos del viejo líder palestino son repatriados a Cisjordania.

El 12 de noviembre es inhumado en Ramala, y no en Jerusalén, como él quería, debido al veto de Israel.