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Obama, con un pie en el 'Pacífico'

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Obama, con un pie en el 'Pacífico'

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No han pasado ni dos semanas desde su reelección y Barack Obama ha elegido Asia para su primer viaje al extranjero. El presidente estadounidense se ha puesto el traje de estratega para reorientar la política de su país en la región Asia-Pacífico.

Tailanda, su primera etapa. Un viejo aliado de Estados Unidos, ha subrayado Obama, que nació en Hawai y pasó parte de su infancia en Indonesia. Credenciales que le han llevado a definirse como el primer presidente ‘pacífico’ de Estados Unidos.

Su objetivo es potenciar el papel de Washington frente a una China cada vez más asentada. Obama tiene el compromiso de la primera ministra tailandesa, Yingluck Shinawatra, para sumarse a las negociaciones del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP).

Once países están participando en unas conversaciones que podrían desembocar en un gran tratado comercial.

El Banco Mundial prevé para esta región un crecimiento del 7,6 por ciento el año que viene y, como destacan muchos expertos, Estados Unidos no quiere quedarse al margen del negocio, en particular en Myanmar, la antigua Birmania, que todavía no está en la lista pero que sí que ha entrado en la agenda de Obama, segunda etapa de su viaje.

“Para los intereses del sector privado, pienso que Estados Unidos había ido a remolque. Por detrás de los europeos, de los países de la región del Sudeste Asiático y de China. Así que Estados Unidos trata de recuperar el tiempo perdido y especialmente los empresarios estadounidenses. Creo que han utilizado el viaje del presidente para posicionarse económica y comercialmente”, explica el profesor, Thitinan Pongsudhirak, de la Universidad de Chulalongkorn en Tailandia.

Con 48 millones de habitantes, recursos naturales abundantes y mano de obra barata, el país, situado entre China y la India, es muy atractivo para las empresas estadounidenses, desde que Washington levantara parte de las sanciones impuestas al régimen birmano.

Para Estados Unidos, se trata además de una oportunidad para que sus dirigentes pongan tierra de por medio con Corea del Norte, el otro díscolo de la región.