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Egipto: tiempos decisivos para los Hermanos Musulmanes

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Egipto: tiempos decisivos para los Hermanos Musulmanes

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Más de un año y medio después de la Revolución, Egipto está en pleno impás.

Desde hace una semana, la cólera aumenta contra el último decreto del presidente Mursi otorgándose plenos poderes.

Las sedes de los Hermanos Musulmanes han sido incendiadas en diferentes ciudades del país. Los jueces se han unido al movimiento de protesta y la oposición liberal y todos aquellos que se levantaron contra Hosni Mubarak se dicen dispuestos a seguir manifestándose hasta la anulación del decreto.

Para muchos analistas, el hecho de que el país esté en esta situación no es un mal cálculo de los hermanos musulmanes. La hermandad, dicen, sigue simplemente la ruta que se trazó desde el principio.

Saad El Din Ibrahim. Analista político y activista proderechos humanos:
“Los Hermanos Musulmanes están intentando controlar y remodelar la cultura tal y como ellos la ven, su objetivo es islamizar el país. Quiero decir, así es el régimen y no lo ocultan. No lo están haciendo de manera subrepticia ni en secreto: es la agenda que anunciaron”

Las estrategia de la paciencia que la hermandad ha aplicado con rigor, está dando su fruto. Los Hermanos Musulmanes esperaron hasta el cuarto día de las manifestaciones en la plaza Tahrir para sumarse al movimiento. Fue el tiempo que necesitaron para medir la amplitud de las protestas contra Mubarak.

Pese a todo, ellos han sido los que más han ganado con Revolución. Las fuerzas liberales no consiguieron hacer de contrapeso en las legislativas de noviembre del año pasado, en las que los Hermanos Musulmanes se convirtieron en la primera fuerza política del país del primer Parlamento elegido democráticamente.

Un hombre gris sin peso en el movimiento aparece en escena en abril de 2012, cuando la comisión electoral invalida la candidatura de Khairat al-Chater: es Mohamed Mursi, el plan B.

Pese a todo, en junio de 2012, gana las presidenciales y se prepara para librar un doble pulso: uno contra el tribunal Constitucional y el otro contra le Consejo Superior de las Fuerzas Armadas.

Mursi acaba ganando los dos, y el 22 de noviembre emite el decreto que según la hermandad no tiene nada de polémico:

Essam al Arian. Vicepresidente del nuevo partido “La libertad y la justicia”:
“Este decreto es temporal, y cuando se vote la nueva Constitución todos los decretos se anularán y abriremos una nueva página de la historia de Egipto que se convertirá en un Estado constitucional moderno”

Pero antes, el presidente Mursi y sus correligionarios de la hermandad tendrán que acabar con este impás constitucional, como reclama Estados Unidos.

El FMI ha indicado ya que un cambio mayor podría dejar en letra mojada el preacuerdo sobre un plan de casi 5.000 millones de dólares de ayudas para el país.