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De fiesta en un búnker, el día del fin del mundo

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De fiesta en un búnker, el día del fin del mundo

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Un búnker de la Guerra Fría para pasar las últimas horas de su vida de jarana. Es una idea rusa. Diseñado para salvar a los líderes soviéticos de un ataque nuclear, el Búnker Número 42 acogerá la fiesta del fin del mundo, que según profecías mayas será este viernes.
Convertido en complejo turístico, su localización es “ideal” ya que está en pleno centro de Moscú, cerca del Kremlin, 56 metros bajo tierra. Y tiene capacidad para 300 personas.
Según explica el guía turístico del búnker, que normalmente funciona como un museo, “se construyó para resistir bombas como la de Hiroshima y si explotase una bomba nuclear de un megatón de potencia, a unos setecientos metros, no dañaría el búnker”.
Cuestión ambiente, la concepción rusa de una megafiesta se resiste a comparaciones culturales. Pero hay que recordar que el búnker data de 1955 y que ya bajar en ascensor las 18 plantas entre gritos de altavoces que anuncian “el apocalipse” impresiona lo suyo. La psicosis del fin de una era, con fecha el 21 de diciembre según el calendario maya, es un motivo como cualquier otro para brindar. Previo pago de 1000 euros la entrada, eso sí.