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Hillary Clinton, un ritmo frenético

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Hillary Clinton, un ritmo frenético

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Dublin, 6 de diciembre. Esta es la penúltima aparición pública de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, antes de viajar a Belfast. Un ritmo de trabajo frenético, interrumpido por un virus y las complicaciones que siguieron después.

A las dos de la mañana Clinton bajaba de su avión que acababa de aterrizar en Praga, el 3 de diciembre. Es la última gira por Europa de esta mujer con una agenda extremadamente cargada. Desde hace cuatro años suele hacer de media dos viajes de este tipo al mes, es decir, un millón y medio de kilómetros recorridos que le ha llevado a conseguir el récord de los secretarios de Estado de Estados Unidos.

“Estoy orgulloso de que ella sea nuestra próxima Secretaria de Estado”, dijo Barack Obama.

Una nominación para un puesto clave que fue toda una sorpresa después de una dura batalla de primarias entre los dos candidatos demócratas. Desde que asumió el cargo el 22 de enero de 2009, Hillary Clinton se ha marcado una agenda ambiciosa.

Como prioridad, reactivar las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia. Este encuentro con su homólogo, Sergei Lavrov, fue todo un éxito mediático.

“Queremos restablecer nuestras relaciones y lo vamos a hacer juntos”, dijo.

Otro de los asuntos en los que la jefa de la diplomacia estadounidense tiene que trabajar es en el proceso de paz palestino-israelí completamente abandonado durante los años de Bush.

Pero a los viejos conflictos se unen nuevas crisis, en particular las desencadenadas por las revoluciones árabes en Túnez, Egipto, Libia y Siria.

Los cambios en el poder en países clave para Washington como Egipto, con la llegada de los Hermanos Musulmanes a la presidencia hacen que Clinton tenga que repensar toda la estrategia del Departamento de Estado para Oriente Próximo y el Magreb.

De sus cuatro años de servicio hay que destacar también esta foto donde la cara de la secretaria de Estado refleja toda la tensión durante la operación contra Osama Bin Laden en Pakistán.

Y también momentos mejores, como cuando se reunió en Washington con Aung San Suu Kyi, la líder de la oposición birmana por fin libre.

Los últimos meses se han visto ensombrecidos por el ataque contra el consulado estadounidense de Bengasi, el 11 de septiembre de 2012 que costó la vida al embajador de Estados Unidos. Clinton asumió públicamente la responsabilidad.

A pesar de su gran popularidad, Hillary Clinton ha asegurado que quiere abandonar la política y dedicarse a su vida privada y descarta presentar su candidatura a las presidenciales de 2016.