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¡Cuidado con lo que almacenas en Internet!

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¡Cuidado con lo que almacenas en Internet!

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Un año después de que se diera a conocer un proyecto para la reforma de las leyes europeas de protección de datos, sigue habiendo un intenso debate. Parece que no será fácil llegar a un acuerdo. Uno de los objetivos es otorgar a los usuarios un mayor control de sus datos privados en Internet y afrontar problemas como la suplantación de identidad.

“Es posible que pirateen tu cuenta o que utilicen o publiquen tus datos, pero también hay aspectos positivos. Internet te facilita muchas cosas, como comprar o vender, entre otras cosas, y eso es fantástico”, dice un usuario danés.

Ese parece ser el principal dilema: cómo mantener la privacidad en Internet sin poner freno a las nuevas tecnologías y los servicios que pueden ser de gran utilidad.

Las opiniones que se oyen en las calles de Copenhague reflejan el debate que existe en toda Europa sobre el asunto.

Y no es de extrañar que los políticos europeos consideren el plan para la reforma de la protección de datos como uno de los más complicados que ha habido jamás.

“Tal vez sea demasiado tarde mantener la privacidad; tengo muchos datos personales en Internet, como los de mi cuenta bancaria y de mi tarjeta de crédito, por no hablar de los almacenados en Google”, comenta un ciudadano.

“¿Te preocupa que en un futuro alguien pueda utilizar estos datos en tu contra?”, pregunta el enviado especial de Euronews Seamus Kearney a otro joven.

“No es algo que me quite el sueño”, le responde.

“Forma parte de Internet: si no quieres dar información personal a nadie, no abras una cuenta en Facebook”, asegura, en cambio, una joven usuaria de Internet.

“Lo malo es que cuando tienes que leer las condiciones de la web que visitas y son 100 páginas, aceptas sin leer nada. La verdad es que deberían resumir la información y mostrar reglas más claras”, añade otro chico.

Este es otro de los objetivos de la reforma: hacer que los portales informen mejor sobre la privacidad, multar duramente las infracciones y facilitar la eliminación de datos personales.

Al mismo tiempo, hay quien intenta protegerse. Nos ponemos en contacto con una asociación que ha creado y distribuido miles de copias de un software gratuito para la protección de datos. Este grupo no solo estudia cómo las empresas interfieren en la información personal de las personas, sino también cómo lo hace el Estado.

“Este es un ejemplo de nuestros proyectos. Garantiza el acceso anónimo a Internet. Ofrece soluciones como ‘plugins’ para navegadores y aplicaciones para teléfonos móviles con los que la gente puede proteger su privacidad”, dice Niels Larsen Elgaard, uno de los miembros de la asociación. “Lo mejor es que los ciudadanos sean quienes controlen lo que publican y no que otros intenten proteger sus datos personales”, admite.

Este grupo cree que Dinamarca tiene buenas leyes de protección de datos, aunque no se hace un buen uso de ellas, y señala que es crucial sensibilizar a los usuarios acerca de los peligros de la red.

“¿Es algo que puede preocupar a nivel familiar?”, pregunta Kearney a una madre y a una hija.

La mujer cuenta que “a veces me preocupa, porque no sé lo que ella escribe en Internet, tiene una cuenta de Facebook”.

“A ti no te preocupa, pero a tu madre sí…”, advierte el enviado de Euronews a la pequeña.

“Un poco. Confío en ella, aunque intento hablarle de ello, sobre todo cuando veo en las noticias las cosas que ocurren en Internet”, prosigue la madre.

Hoy en día, las personas pasan cada vez más tiempo en Internet y preocupa que haya alguien que lo pueda ver y controlar todo.

Los políticos se encuentran en el punto de mira, ya que deben encontrar soluciones reales que se puedan llevar a cabo.

Algunas personas dicen que los usuarios debemos protegernos no esperar que lo hagan el gobierno o las leyes y ser más cuidadosos con lo que publicamos en Internet.

“No estoy de acuerdo, porque eso es imposible. No puedes protegerte. Si una empresa o alguien quiere utilizar tu información, lo harán. Es imposible que podamos autoprotegernos completamente”, comenta un joven.

El paquete de reformas se puso en marcha en enero del año pasado, pero queda mucho camino por recorrer. Ha habido debates y consultas públicas, y ahora varias comisiones parlamentarias europeas deben examinarlo. Luego los eurodiputados deben votar, aunque los jefes de Estado y los gobiernos también deben emitir su aprobación. Se trabaja para obtener un resultado antes de las próximas elecciones europeas de 2014.

Chipre, que ocupó recientemente la presidencia de la Unión Europea, participó activamente en la búsqueda de un consenso sobre los aspectos clave de la reforma.

También se organizó un foro sobre la privacidad con la colaboración de la Universidad de Chipre, en que sus estudiantes investigan sobre nuevos
‘smartphones’ y dispositivos de localización. Parecen muy conscientes del problema.

Nikolas Loulloudes, estudiante de la Universidad de Chipre, expresa que “como investigadores, la protección de la intimidad será prioritaria en nuestro programa para cualquier investigación futura”.

“En el mundo de los ‘smartphones’, lo más fácil sería apagar los teléfonos móviles u otros dispositivos; así no habría problemas de privacidad. Pero no queremos que eso suceda”, añade Georgios Larkou, también estudiante de la universidad.

Los estudiantes quieren integrar el concepto de privacidad en las etapas iniciales del desarrollo de las nuevas tecnologías. Pero llevar esa idea a la práctica no es nada fácil.

Y los legisladores tienen la difícil tarea de evitar que las nuevas regulaciones queden obsoletas rápidamente.

“No creo que haya una solución. El sector está en constante desarrollo y es muy difícil predecir lo que sucederá en los próximos dos, tres o cinco años”, señala Marios Dikaiakos, jefe del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chipre. “Es muy importante que las autoridades reguladoras trabajen estrechamente con las comunidades académicas e investigadoras y con las empresas que prestan este tipo de servicios”, añade.

También hay preocupación sobre el coste que supondría para las empresas la entrada en vigor de la nueva ley de protección de datos. Sin embargo, parece que Bruselas podría mostrarse flexible en este aspecto.

Constantinos Georgiades, del Comisionado de Protección de Datos de Carácter Personal de Chipre, asevera que “una de las cuestiones que más nos inquietan tanto a nivel europeo como nacional son los costos administrativos que las pequeñas y medianas empresas deberían soportar con la nueva regulación”. “El 99 por ciento de las empresas en Europa y Chipre son pequeñas y medianas empresas”, sentencia.

Mientras el debate continúa, los grandes nombres de Internet ocupan titulares en materia de protección de datos, y la controvertida cuestión del intercambio de información personal entre países sigue sin resolverse.

Mientras algunos creen que se trata de un asunto sin solución, otros se muestran optimistas y opinan que una navegación segura aún es posible.