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Jugar en la cima

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Jugar en la cima

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Es lo que todo futbolista sueña. Y eso puede hacerse sólo en un gran club o en el Gspon, un equipo suizo que disputa sus encuentros a 2000 metros de altitud.

El campo está en un pueblo de los Alpes cercano a la estación de esquí de Zermat. En Europa no hay ningún campo más elevado que éste. Para entrenar, sus jugadores tienen que coger el teleférico porque ninguna carretera llega hasta allí arriba.

La temporada va de primavera a otoño porque en invierno el campo desaparece bajo la nieve. El Gspon terminó tercero de su liga el año pasado. Y hace dos conquistó por última vez el título. Además ha albergado el mundial de pueblos de montaña.

“Cuando veo la tele”, explica el delantero del equipo Lukas Furrer, “me gustaría jugar en esos estadios enormes, en frente de tantísima gente. Seguro que es una sensación increíble. Pero jugar aquí también es fantástico. Hay grandes vistas”.

El único inconveniente de este campo es el mismo que le hace especial. Cada partido el Gspon pierde de siete a diez balones que se van montaña abajo.