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¡Viva los novios verdes!

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¡Viva los novios verdes!

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El matrimonio es una institución que resiste. Cada año se celebran unos dos millones de bodas en la Unión Europea. Aunque es verdad que el número de uniones ha disminuido, las tradiciones se mantienen.

Recientemente ha aparecido un nuevo símbolo, especialmente aquí, en el Reino Unido. Cada vez más a menudo las bodas son “éticas”, y la novia cambia el blanco por el verde.

Kate y Gareth se casarán esta primavera en Bournemouth, 170 kilómetros al sudoeste de Londres. Para celebrarlo han elegido el hotel “The Green House”, en el que hasta el último detalle es verde. Precisamente ha sido aquí donde han tomado conciencia de todas esas pequeñas cosas presentes en una boda que pueden tener impacto en el medio ambiente.

“Primero, se trata de elegir productos locales, de la estación, y al igual que el hotel, hemos apoyado los negocios locales”, cuenta Kate Richards. “Nuestra tarta de boda la hará una mujer que trabaja a nivel local más que para grandes empresas. Intentamos apoyar a los equipos locales: Hemos tardado un poco más de tiempo buscando productos orgánicos o de comercio justo. Se trata de elegir esta opción en lugar de buscar la más barata y fácil; de pensarlo un poco más y, con un poco de suerte, cada pequeño detalle ayuda”.

Katie Fewings ha creado un sitio web que reúne infinidad de información sobre las bodas verdes. Ella misma se casó en una. Fue en 2005, cuando casi nadie conocía el concepto.

“Todo surgió básicamente de mi boda”, comenta Fewings. “Cuando empecé a leer revistas sobre el tema, el presupuesto para una boda media era de 17 mil libras. Mi marido y yo no íbamos a desembolsar nada parecido, pero me hizo pensar que si la gente gastaba esa cantidad de dinero en una boda, y obviamante algunas personas deben de gastarse mucho más, imagina todo el bien que puedes hacer con ese dinero si lo gastas en los lugares adecuados”.

Becci es otra pionera. En junio de 2004 hizo prácticamente todo, desde el vestido de boda reclicado, pasando por la decoración y los regalos. Su principal motivación era econnómica, pero no era la única.

“Creo que es maravilloso, que está de moda, que la gente piensa más en ser verde, pero que puede que estén gastando demasiado dinero en ello”, asegura Becci Coombes-Burr. “Creo que te puede salir todo más barato si lo haces tú mismo, es más divertido, y haces que tu boda sea más personal”.

Otro estilo otro presupuesto también es el del taller que Lucy Tamman ha abierto hace unos meses en Londres. Su especialidad son los vestidos de boda, prendas hechas a mano, respetando la mano de obra y utilizando materiales seleccionados.

“Cuando alguien ve mis trajes, no dice “es hippy y ético”, dice “es bonito, único, es alta costura, diseño”, pueden ver que está hecho a mano y la calidad”, dice Lucy Trammam. “Pero yo he añadido el extra de ser ético, lo que aporta algo más al vestido, hay una historia detrás de él que es muy apreciada por la mayor parte de las novias. Da un pequeño extra, saben el día de su boda que nadie ha sido explotado para ayudarles a crear ese día perfecto”.

Y para ser perfecto tampoco es necesario pasarse…

“Si intentas hacerlo todo tú puede resultar muy estresante, y tampoco significa que vayas a conseguirlo”, comenta Katie Fewings. “No quieres sentir que fracasas el día de tu boda, que es la impresión que me dan algunas parejas: “no puedo hacer esta boda verde porque intento que cada detalle sea verde”. Hay que ser flexible, el intento de tener una boda ética ya es asombroso. La mayoría de la gente ni siquiera pensará en ello”.