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La clase media cubana, gran perdedora de las reformas de Raúl Castro

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La clase media cubana, gran perdedora de las reformas de Raúl Castro

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La actualización del modelo socialista cubano para reanimar una economía en crisis perpétua no es un camino de rosas.

2012 concluyó con un crecimiento del 3,1% del PIB, tres décimas por debajo de lo previsto. Para 2013 el objetivo de crecimiento es del 3,7%.

Las reformas han abierto camino a la iniciativa privada. Aunque muy controlada por el Estado, ha permitido a cerca de 400 mil cubanos obtener permisos para abrir un negocio. Los restaurantes florecen por toda la Habana y el Gobierno ha prometido ampliar a más sectores la iniciativa privada.

Pero nada está ganado de antemano. Así, la reforma que autoriza el usufructo de las tierras no cultivadas para aumentar la producción agrícola no ha dado aún frutos. Cuba tiene que importar el 80% de los alimentos que consume, es decir, 1.300 millones de euros, o lo que es lo mismo, el 30% de los ingresos en divisas.

Y para la clase media, la vida sigue siendo difícil.
Odlanieris Cordero y su hija viven en esta casa de La Habana relativamente confortable.

Pero estas comodidades no se deben a los beneficios de las reformas, ya que sólo gana 20 euros mensuales como jefa del guardarropas de un teatro del Estado, sino al dinero que su marido le envía todos los meses desde Europa.

Odlanieris Cordero:
“No sé cómo sería la vida sin esa ayuda”

Este es uno de los efectos perversos de la transición desde la “sociedad igualitaria” a la de la “igualdad de acceso a la sanidad y a la educación.”

Raphael Hernández. Editor de la revista Temas:
“La diferencia salarial, cada vez mayor, preocupa a todo el mundo. Es una preocupación para la mayoría de los cubanos y para el Gobierno. Pero la diferencia de salarios es parte de un problema que se acepta en la Cuba actual. No es una sociedad sin clases, ya no es una sociedad uniforme.”

Una de las reformas más osadas es la liberalización de los alojamientos, cuya venta estaba prohibida. Sólo se autorizaban las permutas. El problema es que sólo los ganadares de la apertura económica o los que reciben remesas del extranjero pueden acceder a la propiedad. Los sueldos del Estado, mayoritarios, no llegan para hacer frente a la subida de los precios.