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El escándalo de la carne de caballo se extiende por Europa

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El escándalo de la carne de caballo se extiende por Europa

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A todo galope, el escándalo de la carne de caballo, descubierta en productos precocinados de la empresa Findus, está cruzando las fronteras europeas. En el Reino Unido se han encontrado lasañas de ternera, con entre el 60 y 100 por cien de carne de caballo. Casi un sacrilegio y un horror en un país que adora a estos animales y en el que su consumo es tabú.

Desde Bruselas, David Cameron se ha dicho “indignado”, pero ha intentado tranquilizar a la población: “No hay ninguna razón para pensar que alguno de los productos congelados a la venta sea peligroso para la salud. No es tanto una cuestión de salud, como un problema de etiquetado, de información verídica, y también de confianza de los consumidores”, dijo el primer ministro británico.

¿Pero de dónde venía la carne? El gigante agroalimentario sueco Findus se hacía suministrar por Comigel, una empresa francesa. Sin embargo, los precocinados fueron preparados en Luxemburgo con carne de caballo procedente de Rumanía.

“Creo que el problema es que los supermercados presionan tanto a sus proveedores que éstos tienen que hacer algo para obtener beneficios. Los proveedores presionan a la vez a sus proveedores para recortar gastos y estas cosas ocurren”, dice Chris Godfrey, un carnicero británico.

El escándalo estalló en enero en Irlanda, donde se encontraron hamburguesas con carne de caballo fabricadas en ese país y en el Reino Unido. Pero ahora adquiere otra dimensión. Findus, presente en 16 países, ha empezado a retirar precocinados de los mercados de Suecia y Francia.