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La productividad, asunto clave para la industria italiana

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La productividad, asunto clave para la industria italiana

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La productividad y la competitividad se encuentran en el centro de la crisis italiana. Su industria ha resultado gravemente afectada por el bajo crecimiento de la economía. El sector industrial italiano sufre una de las peores crisis de su historia. El fabricante de automóviles Fiat ha decidido seguir la vía de la internacionalización. Fiat se encuentra en medio de un proceso de fusión con el estadounidense Chrysler por una parte y, por otra, está invirtiendo en innovación, sobre todo en sus plantas en el extranjero. Algunos empleados de Fiat temen que internacionalización siginfique, de hecho, deslocalización con un cierre progresivo de las fábricas italianas.

En Melfi, en el sur del país, se encuentra una de las fábricas de Fiat.
Recientemente la compañía ha anunciado un recorte de los salarios además de las horas de trabajo con el objetivo de adquirir nueva maquinaria para la fabricar dos nuevos modelos. Los sindicatos aseguran que, aunque la planta no cierre, muchos trabajadores perderán sus empleos.

Euronews ha hablado en Melfi con dos trabajadores de Fiat que, por ahora, se muestran moderadamente optimistas.

“En el futuro fabricaremos dos nuevos modelos y ahora ya estamos fabricando aquí en la planta uno nuevo. Por eso esperamos que siga habiendo suficiente trabajo para todos, sobre todo porque esta región depende económicamente de Fiat y sus actividades indirectas. Si Fiat se fusiona con Chrysler esperamos beneficiarnos de ello. Seguramente Estados Unidos conseguirá más ventajas que nosotros pero, aquí, en Melfi, vamos a fabricar nuevos modelos de todoterrenos. Y eso es positivo ¿no?”, explica Aldo Caprarella.

¿Pero se trata de una internacionalización o de una deslocalización?

“Es malo tener que decidir el cierre de Melfi para ir a China pero si se decide hacer un modelo en Melfi y otro en China, entonces, no pasa nada”, añade.

¿No teneis miedo de que un día Fiat se vaya de Italia?, pregunta Sergio Cantone, periodista de euronews.

“No creo que eso vaya a ocurrir, responde Aldo Caprarella, porque Fiat tiene sus raíces en Italia, Fiat está considerada como un producto italiano”.

Aldo Caprarella cobra unos 1.700 euros al mes. Algunos trabajadores de la planta aseguran estar dispuestos a aceptar ciertas reformas del mercado laboral para poder mantener sus puestos de trabajo.

“Yo creo que podríamos incluso aceptar algunos cambios sobre ciertas normas que se pusieron en marcha hace muchos años, explica otro trabajador de Fiat. Si quieren que trabajemos los sábados, pues trabajaremos los sábados. Tenemos que ser competitivos en el mercado global”.

Sin embargo algunos sindicatos se dicen escépticos sobre las oportunidades de trabajo que pueda ofrecer el mercado global.

“Existe el peligro de que los 400.000 coches que pueden fabricar 5.500 trabajadores se vean reducidos fuertemente por las nuevas líneas de producción. Además, el acuerdo firmado no menciona en ningún momento que los empleados podrán volver a trabajar tras el periodo de suspensión de 24 meses”, afirma Emanuele De Nicola, sindicalista.

Los niveles de productividad italianos se encuentran entre los más bajos de la OCDE. La patronal acusa a menudo a los sindicatos de negarse a aceptar las reformas laborales y los sindicatos acusan a su vez a las compañías italianas de no presentar proyectos a largo plazo.

“Nosotros creíamos que la globalización era algo bueno para los países desarrollados. Italia es uno de esos países, éramos el sexto o el séptimo país más industrializado del mundo. Creíamos que los países con economías emergentes fabricarían solo productos de baja calidad y que no conseguirían alcanzar el nivel de la tecnología que tenemos aquí en Europa, en Italia, por ejemplo. Y ese fue el error, pensábamos a corto plazo”, explica Valerio Castronovo, historiador.

“Sin un proyecto serio para el futuro de la industria del automóvil, los países con economías emergentes serán los grandes beneficiarios de la deslocalización, de las líneas de producción que se han trasladado al extranjero. En Serbia, por ejemplo, están fabricando un modelo que se podría haber hecho en Italia”, asegura Emanuele De Nicola.

Fiat ha invertido en la ciudad serbia de Kragujevac. Allí se ha construído una moderna planta a partir de la antigua fábrica de coches Zastava que funcionó hasta 2008. La planta de Kragujevac produce ahora dos modelos, uno para el mercado global y otro que será vendido en Estados Unidos.

Euronews ha hablado con dos trabajadores serbios de Fiat, un padre y un hijo.

“Cuando empecé a trabajar en Zastava era muy duro, hacía mucho frío, el trabajo era muy duro y cuando Fiat vino aquí todo cambió. Las instalaciones y las salas de trabajo son mejores, todo ha sido reformado, hace más calor. Ahora, cuando voy a trabajar ya sé que no voy a pasar frío”, explica Goran Ostajic, el padre.

“Es un trabajo seguro que nos permitió tener un plan de futuro. Cuando salí del instituto, dos o tres meses después empecé a trabajar para Fiat y desde entonces estoy aquí”, explica también Aleksandar Ostajic, el hijo.

En la planta de Kragujevac trabajan 1.500 personas que ganan entre 350 y 400 euros al mes, algo más que el salario medio serbio. La vieja fábrica de Zastava ofrecía empleo a 25.000 personas pero por aquel entonces no había robots y los salarios eran más bajos que ahora.

Desde el final de la guerra y el fin de la era Milosevic, la productividad de los trabajadores serbios ha aumentado notablemente. Pero, según los responsables de Fiat, existen otras razones que hicieron de Serbia un lugar interesante para invertir.

“En Italia las relaciones industriales están más desarrolladas. Aquí, los contratos con los trabajadores y sus derechos se encuentran en una fase diferente. Esto no significa que para una compañía sea mucho más fácil estar aquí y que aquí los trabajadores no tengan derechos. Se trata simplente de una realidad diferente, de un contexto diferente. Por eso es posible hacer cosas diferentes”, nos explica
Diego Velini, Director de Fiat en Kragujevac.

Entonces, ¿es más fácil trabajar aquí que en Melfi o Pomigliano?, pregunta Sergio Cantone.

“Yo no soy un gran experto de la leyes de trabajo italianas, son dos contextos diferentes. De todos modos nuestra presencia aquí no depende solo de la mano de obra. Hay otras razones respecto a la inversión como la posibilidad de tener acceso a otros mercados, la ubicación de la planta, nuestra experiencia previa de colaboración con Serbia además del paquete de ventajas ofrecidas por el gobierno”, asegura Diego Velini.

Las elecciones italianas parecen ser algo muy lejano para la familia Ostajic. Sin embargo, su realidad está conectada más de lo que piensan con la de sus colegas italianos y su elección política en los comicios de finales de febrero.