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Las universidades italianas, al filo de la navaja

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Las universidades italianas, al filo de la navaja

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Con las elecciones italianas a la vuelta de la esquina, hemos visitado dos prestigiosas universidades para recoger las críticas, sugerencias y consejos que los profesores y los estudiantes quieren dar al futuro Gobierno.

Los jóvenes italianos van cada vez menos a la Universidad. En la última década, las inscripciones han disminuido un 17%, lo que significa 58 mil estudiantes menos.

Erica tiene 22 años y va contracorriente. Tras licenciarse en arquitectura en la politécnica de Milán, se ha matriculado en ingeniería. Tiene claro lo que espera del próximo Gobierno:

Erica Lenzi. Estudiante:
“Invertir, invertir e invertir: en profesores, en los estudiantes, porque los estudios no son sólo las matrículas universitarias, también está el material, se necesita tiempo, hay mucha gente que trabaja y estudia al mismo tiempo y en muchas ocasiones, son las familias las que nos ayudan”.

Pero en los últimos años, más que ayudas ha habido recortes. De 2008 a ahora, el fondo de inversión solidario ha pasado de cerca de 6.867 millones de euros a 5.822 millones.

Un recorte del 15% que pone en el filo de la navaja a 30 Universidades, casi la mitad de las Universidades públicas.

Para evitar el riesgo de quiebra, el ministro Francesco Profumo pidió 400 millones suplementarios para las Universidades públicas en 2013, pero sólo obtuvo 100, una cifra claramente insuficiente.

Giovanni Azzone es rector de la Politécnica de Milán:
“Los recortes lineales no tienen en cuenta la situación particular de cada Universidad. En algunos centros, los recortes conducen a una racionalización de los medios de los que se dispone, pero en los que ya han hecho hace años ese esfuerzo, se traduce en reducir servicios, y eso quiere decir alumnos con menos posibilidades, por ejemplo de solicitar una beca Erasmus y de tener una experiencia en el extranjero. También quiere decir aulas más llenas que en el pasado, y el ratio profesor-alumnos ya es muy elevado en las Universidades italianas”

euronews:
En este aula, un centenar de alumnos están en pleno examen de química. Obtendrán la diplomatura en un promedio de dos a tres años, pero pocos optarán por hacer carrera dentro de la Universidad.

Hacer carrera profesoral en la Univeridad es prácticamente misión imposible. Las dificultades desaniman incluso a los mejores estudiantes. Muchos optan por irse del país, como Luisa Collina. Para ella, la globalización significa también tener experiencia en universidades extranjeras, pero está de acuerdo en un punto:

Luisa Collina. Profesora de la Politécnica de Milán:
“En realidad, las carreras profesorales universitarias son un coto reservado para pocos, porque atrae a numerosos jóvenes talentos, pero hay un número limitado de puestos, sobre todo en los últimos tiempos”

En realidad, la fuga de cerebros no es un fenómeno nuevo en Italia. Lo que sí es una novedad es que el éxodo de miles de jóvenes, altamente cualificados, cueste al país más de mil doscientos millones de dólares, que es el capital generado por las 243 patentes registradas en el extranjero por los 50 mejores investigadores italianos. Según el Instituto para la Competitividad, esta cifra podría alcanzar los 4 mil millones de dólares en los próximos 20 años.

Un dato que no parece impresionar a los responsables italianos, que sigue recortando el presupuesto destinado a la investigación. Pero lo que si sorprende es el número de licenciados, muy por debajo de la media de la OCSE:

Italia es el trigesimocuarto de una lista de 36 países. Sólo el 19% de los jóvenes de entre 30 y 34 años tienen una licenciatura, contra el 30% de media europea.

Massimiliano Vaira tiene 46 años y ha dedicado su vida a la Universidad. Tras muchos años de sacrificios y precariedad, empezó a trabajar como investigador en la Universidad de Pavía con contrato fijo hace 8 años.

Massimiliano Vaira. Universidad de Pavia:
“Hay un sentimiento generalizado de que no se premian los conocimientos, de que en Italia la cultura y la educación no se valoran mucho. Recientemente, para justificar los recortes en el sector, un ministro dijo: de todas formas,de la cultura no se come”

euronews:
Y ¿qué hace el ministerio en ese sentido?

Massimiliano Vaira:
En los últimos diez años, el ministerio de la Investigación no ha hecho nada, el que ha dictado leyes es el ministerio de la Economía.

A unos 40 kilómetros de Milán, Pavía es sede de una prestigiosa Universidad con una red eficaz de residencias universitarias que sustenta el derecho al estudio.

Un sistema que podría caer en la espiral de la descalificación sin una política adecuada.