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Philippe Barbarin: "El nuevo Papa tendrá que ser un santo con la cabeza bien amueblada"

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Philippe Barbarin: "El nuevo Papa tendrá que ser un santo con la cabeza bien amueblada"

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La renuncia de Benedicto XVI abre un proceso de incertidumbre que se cerrará a finales de marzo con la elección del nuevo pontífice.

El arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, es uno de los 117 cardenales que nombrarán al nuevo Papa. Barbarin nos explica las cualidades de Ratzinger y lo que según él necesita aportar el futuro pontífice.

“Después de la sorpresa viene la admiración porque es un acto de gran libertad. Siempre ha sido libre en lo que se refiere a su labor, a su manera de actuar y ha sido libre de abandonarla.
Es también un acto de humildad, muy fuerte, porque muchas veces las personas se aferran al poder y él no ha hecho nada para ser Papa. Considera que ya no tiene todas las cualidades para ejercer y ha dicho: ‘es mejor que me vaya’. Eso es muy bonito y muy útil”.

“Creo que Benedicto XVI será recordado por lo que realmente es; un gran teólogo y un excelente pedagogo que ha transmitido muy bien la fe.
Ha aportado mucho en sus encíclicas, en sus enseñanzas y en sus homilías; y al mismo tiempo, creo que ha mostrado una gran flexibilidad porque su temperamento no tenía nada que ver con el de Juan Pablo II. Las grandes intuiciones de Juan Pablo II, como por ejemplo las JMJ, no formaban parte de su personalidad y sin embargo lo hizo muy bien”.

euronews:
¿Qué cualidades debería tener el futuro Papa?

Philippe Barbarin:
“Deseo ante todo que su sucesor sea un santo y que tenga la cabeza bien amueblada. Una cualidad muy importante es que sea sólido, porque el Papa es el sucesor de San Pedro, sobre el que está edificada toda la Iglesia. Es importante que ese edificio se mantenga en pie y, por lo tanto, hace falta una piedra bastante sólida”.

euronews:
¿Podría ser usted el sucesor de Benedicto XVI?

Philippe Barbarin:
“Sí, puede ser cualquiera ya que somos muy pocos electores pero hay muchos elegibles. Se puede elegir a alguien que no forme parte de los cardenales. Es una elección muy extraña: con una frecuencia totalmente irregular, sin campaña, sin candidatos, con muy pocos electores y con muchísimos elegibles. En lo que a mi persona se refiere, es tremendamente improbable pero veo entre 8 y 10 cardenales a los que estaría feliz de darles mi voto”.