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Moda ecológica en la Semana de la Moda de Nueva York


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Moda ecológica en la Semana de la Moda de Nueva York

Nos sumergimos en el desenfreno de la capital económica estadounidense para hablar de moda. En la Fashion Week los desfiles se cuentan por decenas en un sector que, sólo en los Estados Unidos, genera anualmente un volumen de negocio de 300 mil millones de dólares y en el que, cada vez más, el desarrollo sostenible también tiene cabida.

Loomstate es una marca que únicamente utiliza algodón biológico, así como otras materias primas más novedosas como la tela Tencel, hecha a partir de celulosa de madera. La firma fue creada en 2004 por Rogan Gregory y Scott Mackinlay Hahn.

Rogan Gregory es diseñador: “En mi opinión, no hay compromisos cuando se trata de diseño, y no creo que estemos utilizando fibras de menor calidad, sino las mejores.Desde el punto de vista moda, no hablaría de compromisos sino que buscamos lo mejor, y diría que las telas ecológicas tienen más calidad y son más suaves que las convencionales “.

En Brooklyn, el joven diseñador Daniel Silverstein consigue aprovechar todo lo que sobra tras la costura de las prendas: “están hechas de restos de otras piezas. Son trozos pequeños que simplemente no puedo encajar. Ya se sabe, tienes que cortarlas para un escote, un cuello, hacer un agujero para que pase un brazo, y generalmente lo que haces con estos retales es tirarlos a la basura. Pero yo los convierto en piezas únicas. “

Soham Dave recorre otro camino. Su propuesta la encontramos en el Empire State Building, aunque todo ha sido confeccionado en la India por artesanos locales y a través de técnicas tradicionales. Sin embargo, el diseño es contemporáneo. Ella pone el acento en la comunicación: “Existe un mercado, pero éste necesita tener una orientación, tenemos que contar nuestras historias, explicar el proceso y cómo lo diseñamos. Y es entonces cuando los potenciales compradores lo aprecian y la respuesta es muy positiva. Por eso, saber explicar es tan importante”.

Pero el principal motor impulsor de los diseñadores, al margen de las dimensiones de su empresa, sigue siendo el diseño…y aún están lejos del activismo ético.

“Yo nunca diseñaría las cosas para darles un sentido ético, la sorpresa, la originalidad es lo que debe primar”, asegura Daniel Silverstein. .
La ingeniera textil Soham Dave piensa en la misma línea: “Las personas quieren tener estilo y que se les vea guapas por encima de todo, y ser ecológico es algo positivo, pero no queremos que compren nuestra ropa porque estamos haciendo un bien a la naturaleza, queremos que lo hagan porque les gusta nuestro estilo y quieren llevar realmente esa prenda”

Pero algo está cambiando en el sector y ahora existe voluntad de transparencia La asociación Sustainable Apparel Coalition, que agrupa a 80 grandes marcas como Loomstate, sacó al mercado el pasado mes de julio el índice Higg, que valora el aspecto ecológico de una prenda.
Scott Mackinlay Hahn, de Loomstate: “Lo más interesante de este movimiento es que cada vez está convirtiéndose en algo más técnico, más científico. Podemos comprobar el impacto de las cosas, y se está abandonando la idea romántica, el típico discurso altruista que dice que se tiene que hacer el bien porque sí. No es una cuestión de hacer el bien, es hacerlas inteligentemente.”.

La última palabra la tienen los consumidores eligiendo lo que compran, aunque muchos todavía no sean conscientes del serio impacto del sector ambienta de la industria textil sobre el planeta.

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