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Berlusconi: el incombustible Cavaliere

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Berlusconi: el incombustible Cavaliere

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A sus 76 años, el incombustible Berlusconi ha vuelto a hacer campaña. Y lo ha hecho poco más de un año después de haber cedido las llaves del Palazzo Chigi a su sucesor, Mario Monti, a quien había garantizado su apoyo en “tiempos difíciles para el país.”

Silvio Berlusconi:
“Libraré mi última gran batalla electoral y política para ayudar a Italia a salir de las oscuras perspectivas en las que la han metido los “taxadores tecnócratas”. “En nuestro primer Consejo de Ministros resarciremos a los damnificados por un impuesto equivocado e injusto del Estado: el impuesto sobre la propiedad adoptado por Monti. Devolveremos los impuestos por la residencia principal que han pagado los ciudadanos en 2012.”

Las promesas electorales cada vez más rocambolescas, son un clásico en su repertorio. Como sus explosivas reapariciones por sorpresa. Sin embargo, en 2011 juró que no volvería a presentarse, e incluso se dijo aliviado.

Cuando en agosto de ese año pierde la confianza del Parlamento y su mayoría, tras el enésimo plan de austeridad impuesto por Bruselas y los mercados financieros, anota en un papelito el nombre de los “traidores” que votan en su contra,
se compromete a dimitir y cede su lugar a super Mario, encargado de devolver la confianza a los socios europeos en un país capaz de arrastrar a toda la zona euro en caso de caída…

Abucheado y desprestigiado, Berlusconi deja el poder obligado y con la cabeza baja, pero se va manteniendo que su gestión fue excelente e intentando tocar la fibra sensible de sus compatriotas:

Silvio Berlusconi:
“Permítanme que les diga que es triste ver como un gesto responsable, y añadiría generoso, como el de dimitir, es recibido con silbidos e insultos”

Todo el mundo le cree acabado. Sobre todo porque cuando vuelve a ser un simple diputado, la ley le atrapa y Berlusconi está empantanado en innumerables procesos.

De hecho, un tribunal de Milán le ha condenado a 4 años de cárcel por evasión fiscal, sentencia que ha recurrido.

También en marcha el llamado proceso Rubygate por incitación a la prostitución y abuso de poder.

Pese a todo, Il Cavaliere asegura que no tiene nada que reprocharse:

euronews:
“¿Se arrepiente de algo durante el periodo en el que fue primer ministro? ¿podría haber hecho algo más?”

Silvio Berlusconi:
“No. No creo que cometiera ningún error.

euronews:
¿Y no se reprocha nada?

Silvio Berlusconi:
“No, nada. He hecho un trabajo excelente, mejor del que hicieron mis predecesores. Y pese a todas las dificultades, he hecho cosas admirables”

Esa arrogancia y ese exceso de confianza le convierten en una figura indispensable de la vida política italiana desde hace dos décadas.

Cuando entra en política en 1994 con una carrera de empresario de éxito como único aval, en cuestión de meses gana las elecciones

Apartado del poder hasta 2001, vuelve más determinado que nunca, siempre al frente de su partido, Forza Italia, y ofrece al país su Gobierno más largo desde la Segunda Guerra Mundial.
En 2006 pierde las elecciones, pero vuelve dos años después, siempre flanqueado por sus aliados del principio, Gianfranco Fini de Alianza Nacional y Umberto Bossi, de la Liga Norte, y al frente de un nuevo partido, el Pueblo de la Libertad.

Pero a lo largo de los meses, la formación es objeto de divisiones internas: Berlusconi, Fini y Bossi llegan al poder juntos, pero no dejan de ponerse zancadillas.

Además, los escándalos se multiplican y marcan desde el principio ese tercer mandato. La gestión gubernamental del terremoto del Aquila es muy criticada y la crisis financiera se agrava: cada vez más voces se levantan contra il Cavaliere. En 2009 tras un mítin en Milán, le ataca un desequilibrado.

Pero nada desalienta al tenaz Berlusconi: frente a la adversidad y a sabiendas de que parte del país no quiere saber nada de él, continúa sus fanfarronadas.

Silvio Berlusconi :
“Siguen diciendo Berlusconi vete a casa, y lo cierto es que me ponen en un aprieto, porque no sé a cuál debo irme, tengo 20…”

Meteduras de pata continuadas y de todo tipo que horrorizan a sus contrincantes, y exasperan a sus socios europeos y mundiales.

La última polémica, en plena campaña, son estas declaraciones sobre Mussoloni:

Silvio Berlusconi:
“Las leyes raciales es lo peor que hizo Mussolini, que por otra parte hizo muchas cosas buenas para mucha gente”

Completamente desacreditado de nuevo en enero, y con un partido en caída libre, el exjefe del Gobierno lleva a cabo una campaña agresiva y eficaz.

Ocupa la escena mediática, hace propuestas demagógicas pero espectaculares y podría volver a crear la sorpresa…una sorpresa que seguramente no sería del agrado de sus socios europeos.