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"El Papa no ha renunciado por los recientes escándalos de la Iglesia"

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"El Papa no ha renunciado por los recientes escándalos de la Iglesia"

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¿Como influirá en la Iglesia la dimisión del Papa y cuál será el impacto en el próximo pontífice y en la comunidad católica?. Algo difícil de interpretar en los tiempos actuales. Pero para hacerlo desde una perspectiva histórica, está con nosotros Adriano Prosperi, profesor emérito de la Universidad de Pisa y experto en catolicismo.

Adriano Prosperi

El pontífice es un soberano absoluto dotado de poderes que vienen de Dios, y cuando renuncia a estos poderes no tiene nada que decir a las autoridades terrenales. Respecto al futuro, no somos profetas, pero podemos decir que es un gesto que fortalecerá el papel del Papa más que debilitarlo.

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Hay quien dice que su renuncia sugiere una crisis en el Vaticano, que es visto como un anacronismo, por los recientes escándalos, una institución que quiere buscar una vía para escapar y renovarse.

Adriano Properi

La idea de que su dimisión es una consecuencia de los recientes escándalos puede ser cierta hasta cierto punto. Sin embargo, no creo que sea el motivo por el que ha renunciado. Pienso que tendríamos que buscar la razón en las cuestiones a las que hoy en día se enfrenta la Iglesia. Por un lado la propuesta del progresista Cardenal Martini de usar el instrumento del Concilio. Él quería una Iglesia organizada desde sus bases, tratando de implicar a los fieles. Por otro, la propuesta de Ratzinger, que es primero y ante todo un teólogo y un líder dentro de la Curia Romana, que aboga por un mayor protagonismo del Vaticano.

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Aparte de su dimisión ¿Cuál es la consideración histórica del Papa?

Adriano Prosperi

El Papa ha seguido por un camino conservador, un camino cauto. Una especie de restauración del poder del Papa, y al mismo tiempo debía ser capaz de reorientar a la curia romana. Debido a que su predecesor, al que le gustaba el protagonismo, dejaba de lado la gestión cotidiana de la Iglesia, esta optó por su propio camino, fuertemente marcada por problemas y escándalos.

Benedicto XVI no podía jugar este rol y esto le ha debilitado. La pedofilia ha sido un enorme problema internacional que él conocía bien. Su solución parecía improvisada y no ha tenido éxito. Así que cuando sintió que sus fuerzas se debilitaban y cuando vio que su liderazgo iba por ese camino, en particular por los recientes escándalos financieros, pensó que era momento de optar por un gesto fuerte.