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Luces y sombras en el pontificado de Benedicto XVI

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Luces y sombras en el pontificado de Benedicto XVI

Luces y sombras en el pontificado de Benedicto XVI
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Jornadas memorables en el Vaticano. La comunidad católica cierra filas entorno al papa saliente que deja una Iglesia herida pero preparada para renovarse. Benedicto XVI, que se dice débil, pide un papa vigoroso, capaz de afrontar las batallas del mundo de hoy.

“Nunca me he sentido solo”. Estas palabras de adiós de Benedicto XVI ante 200 000 fieles en la Plaza de San Pedro expresan por si sólas toda la gravedad del momento.
Por primera vez en 600 años, un papa renuncia al trono de Pedro, a conducir la Iglesia cuando atraviesa duras pruebas. Benedicto XVI, con sinceridad y humanidad, confiaba a los católicos las razones íntimas de su decisión.

“En los meses pasados”, decía el todavía Sumo Pontífice, “he sentido mis fuerzas flaquear y pedí a Diós, sinceramente en la oración, que me iluminara y que con su luz me hiciera tomar la buena decisión, no por mi bien sino por el bien de la Iglesia.”

El mensaje ha sido comprendido, pero algunos ven en él una señal de socorro enviada a los cardenales electores del próxmo papa, como la italiana Roberta Tassi:

“Tomó la decisión de retirarse porque quería dejar el puesto vacante. Se había convertido en una carga demasiado pesada para él. En realidad creo que el papa quería enviar una señal de que realmente ha llegado el momento del cambio.”

Ante la comunidad católica y los príncipes de la Iglesia, con una sinceridad demoledora, el papa se inspiró en el Nuevo Testamento para recordar con poesía los años turbios de su pontificado.

“He recorrido una parte del camino de la Iglesia”, proseguía Benedicto XVI. “Ha habido momentos de alegría y de luz, pero también momentos difíciles. He llegado a sentirme como San Pedro con los apóstoles en la barca sobre el lago de Galilea. El Señor nos ha dado tantos días de sol y ligera brisa, días en los que la pesca fue abundante, pero también momentos en los que las aguas estuvieron muy agitadas y el viento contrario, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir. Pero siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino suya. Y el Señor no dejará que se hunda”.

“No abandono la Cruz, la Iglesia esta viva”, decía Benedicto XVI para dar fuerza y esperanza a los fieles, emocionados mientras el Santo Padre se disponía a partir.

Bettina Gotte, vino desde Wurzburg, en Alemania para despedir al papa alemán: “Ha sido una experiencia asombrosa. El Santo Padre ha hablado con el corazón en la mano y con mucha ternura. Y eso significa mucho para los creyentes”, concluía resumiendo el sentir general de los congregados.

Para analizar la renuncia del papa, Manuela Scarpellini, nuestra corresponsal en el Vaticano, ha hablado con el periodista italiano Gianluigi Nuzzi, cuyos libros han desencadenado un terremoto en la Santa Sede. “Su Santidad, los papeles secretos del papa” desató el escándalo denominado Vatileaks. Y “Vaticano S.p.A.”, desveló las intrigas que rodeaban las finanzas de la Santa Sede.

Manuela Scarpellini, Euronews:
¿Se siente usted responsable de lo que está ocurriendo, de la renuncia del Papa?

Gianluigi Nuzzi:
“No. No me siento responsable. Yo sólo hice mi trabajo, que es informar. Y de hecho sólo ahora que el Santo Padre ha decidido renunciar al Pontificado se puede leer lo que estaba escrito en los documentos publicados en mi libro.”

Euronews:
“En la investigación hay dos personajes clave y muy diferentes. Por un lado, el mayordomo Paolo Gabriele, que le filtró los documentos privados del Papa. Y por otra, Ettore Gotti Tedeschi, el ex-presidente del Banco Vaticano. ¿Que cree usted que ha llevado a hablar a estas dos personas?

Nuzzi:
“Paolo Gabriele es un católico y un cristiano que en los últimos diez años, por su trabajo, ha conocido, ha descubierto y ha tomado conciencia de los asuntos que afligían a la Curia. Y algunos son muy graves. Hablo de coches tirotetados y de suicidios que resultan muy extraños. Paolo Gabriele quería ayudar al Santo Padre, al que amaba y al que ama, haciendo públicos los problemas a los que se enfrenta la Curia. Y Gotti Tedeschi era el presidente de un banco, el único banco del Estado Vaticano. Y un día se levantó y le dio a su secretaria tres sobres con tres destinatarios distintos. Y le dijo “si algún día me matan quiero que haga llegar estos sobres a quien corresponda”.

Euronews:
“¿La sorprendente renuncia del papa y la suspensión de un cardenal que había sido acusado de acoso sexual justo antes del Conclave son algún tipo de señal que ha querido dejar Benedicto XVI?

Nuzzi:
El Papa es una persona conservadora, pero no en el sentido político occidental, sino en el sentido profundo de la cristiandad evangélica. Y dentro de los límites del mundo contemporáneo ha recuperado las raíces del dogma y la palabra del Evangelio. Y ha sido coherente con ellas. Cuando ha visto que un cardenal no era digno de ese título ha dicho que para juzgar a los pederastas no hay que mirar ni hacia Dios ni hacia la justicia divina. Que hay que dirigirse a los tribunales civiles y que hay que resarcir a las víctimas en la medida de lo posible. Es decir, que el Papa ha sido, en realidad, un pastor revolucionario. Y en cierto modo, ha dejado un importante testimonio para el Cónclave y la esperanza de que no se elija un papa sólo por ser mediático, ya sea un papa negro, brasileño o filipino. Aunque siempre habrá conformistas que dirán: “por fin, el primer papa negro de la historia de la Iglesia”.