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La conveniencia de orinar sentado

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La conveniencia de orinar sentado

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Hablar del Día Internacional de la Mujer es hablar de la igualdad de género y Suecia es siempre una referencia. Un país en el que la tasa de población activa femenina alcanza el 78%.

Las políticas permiten a padres y madres conciliar la vida laboral y familiar. Sin embargo, algunas iniciativas son criticadas por desproporcionadas. Es el caso de una proposición que pretende obligar a los hombres a orinar sentados en el retrete.

Su ponente, Viggo Hansen, miembro del Partido de la Izquierda en la diputación provincial de Sörmland, invoca razones sanitarias aunque admite que se trata de poner a prueba la ‘madurez’ de los suecos: “Cuando mi hijo estaba en la guardería intentaban que hiciera pipí de pie y nosotros que hiciera sus necesidades sentado. Luego, en el colegio, podía orinar sentado, sin problemas. Además yo había leído un artículo sobre una escuela de Noruega que había prohibido a los chicos hacer pipí de pie. Aunque mucha gente decía que se estaban menoscabando los derechos de los chicos por el hecho de ser hombres”.

Ann Helena Rudberg milita en el movimiento feminista desde la década de los 70. Lucha desde que vio cómo su propia madre era víctima de la violencia doméstica. Ahora cree que la igualdad está garantizada y que algunos partidos políticos feministas llevan las cosas muy lejos.

“Es una lucha por el poder entre hombres y mujeres. Y la consecuencia es que tenemos en un lado a los hombres y en el otro a las mujeres. Y esto no es bueno ni para los hijos ni para nadie”, comenta Rudberg.

En esta escuela de Estocolmo, educar en la igualdad de género es una prioridad que genera polémica. Se estimula a los niños y a las niñas para que rompan con los estereotipos.

El diccionario sueco acaba de incorporar una nueva palabra. ‘Hen’ un pronombre neutro para referirse indistintamente a él o a ella.

“Algunos piensan que vamos a transformar a las chicas en chicos y viceversa, pero por supuesto que eso nada tiene que ver con la realidad. Nos gustaría que cada ser humano tenga los mismos derechos, posibilidades y responsabilidades. Se trata de la democracia”, explica Lotta Rajalin, directora de la escuela infantil Egalia.

Suecia, un ejemplo de igualdad de género y democracia, aunque algunos críticos consideran que el Gobierno sueco está radicalizando la aplicación de su agenda feminista.

Otros, al contrario, afirman que la batalla por la igualdad continúa.