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Italia o Brasil, Scherer o Scola: los dos 'papables' favoritos

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Italia o Brasil, Scherer o Scola: los dos 'papables' favoritos

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¿Cuál de los 115 cardenales que participarán en el cónclave será el elegido para ocupar el trono de San Pedro como sucesor de Benedicto XVI?
¿A qué campo pertenecerá, al de la complicada curia romana? ¿será alguien que conozca al dedillo las bambalinas del Gobierno vaticano o un reformista capaz de cambiar sus complicados códigos y afrontar aquéllos retos para los que Benedicto XVI no tuvo fuerzas, como el escándalo Vatileaks? ¿Pertenecerá al bloque de los 67 cardenales nombrados directamente por Benedicto XVI?

“Que el señor nos guíe. Y que guíe a aquél de entre vosotros que será elegido como el nuevo Papa a quien hoy prometo mi incondicional reverencia y obediencia”, decía Benedicto XVI el día de su renuncia.

Las apuestas señalan al brasileño Odilo Pedro Scherer como el candidato de la curia. De 63 años, está al frente de la mayor diócesis del mundo por número de católicos como arzobispo de Sao Paulo. Scherer tiene ascendencia alemana y una gran sintonía con Benedicto XVI, que le colocó en el poderoso comité de vigilancia que supervisa los asuntos de la banca vaticana.
No solo tiene el tan reclamado perfil de pastor, además conoce a fondo los dicasterios del Vaticano y ha tratado personalmente a muchos de los nuevos cardenales electores desde antes incluso de que fueran nombrados. Los vaticanistas italianos dan por más que probable que el vicepapa o secretario de Estado vaticano siga siendo italiano en el caso de que se haga con la codiciada tiara pontificia.
Fue el propio Benedicto XVI quien le impuso en 2007 el anillo cardenalicio.

El otro gran favorito es Angelo Scola, el ‘papable’ italiano mejor situado. Dirige la superdiócesis milanesa desde 2011. Scola, de 72 años, pertenece al movimiento de centro-derecha Comunión y Liberación, una corriente muy querida por Benedicto XVI pero con numerosos enemigos dentro y fuera de la curia. De incuestionable autoridad personal y reputado intelectual, tiene también un perfil de pastor.

Aunque sean los principales favoritos, a ninguno de los dos se le vaticinan los 77 votos necesarios para ser elegido. Y precisamente su continua exposición mediática antes al cónclave podría ser utlizada para hundir sus candidaturas. En todo caso el elegido tendrá que ser un Pontífice fuerte, con carisma, capaz de atraer de hacer frente a las divisiones de las que se lamentaba Benedicto XVI y de atraer al redil de la Iglesia un rebaño hoy mermado devolviendo al Vaticano la influencia perdida.

Euronews:
Señor Galeazzi, ¿Cuáles son los cardenales y cuáles las corrientes que podrían determinar la elección en próximo cónclave?

Giacomo Galeazzi:
La atención de las congregaciones está focalizándose en torno a dos nombres: por un lado, el del arzobispo de Milán, Scola; y por otro el del arzobispo de Sao Pablo, Odilo Scherer, que también es uno de los cardenales del consejo de vigilancia de la banca vaticana. En torno a estos nombres podría existir, durante las primeras votaciones, una suerte de polarización entre los miembros de la curia y los cardenales extracuriales, que durante las congregaciones generales, de puertas a dentro, han sido muy críticos con la gestión del escándalo de Vatileaks.

Euronews:
¿Existen favoritos en este cónclave?

Giacomo Galeazzi:
En este momento exite una tendendia a elegir el que sería el primer papa no europeo de la historia. Vatileaks y los escándalos financieros del Vaticano han hecho daño principalmente a la Curia y más concretamente a los cardenales italianos. Esto hace que la hipótesis de un retorno a Italia después de dos pontífices extranjeros pierda fuerza. Así que, por ahora, el candidato más fuerte, que tiene el apoyo del secretario de Estado, parece ser el cardenal brasileño Scherer, que además suma a su actividad pastoral en Sao Pablo, el ser un hombre capaz de manejar, como miembro de la comisión de vigilancia del IOR, la banca vaticana.

Euronews:
En febrero de 2012, Benedicto XVI nombró a 22 cardenales, la mayor parte de ellos italianos. En noviembre de ese mismo año, eligió seis cardenales no europeos, lo que en cierto modo ha equilibrado el cónclave. ¿Será el próximo un ponficado de continuidad?

Giacomo Galeazzi:
Yo opino que esta suerte de programa de “purificación ratzingeriana” no puede quedar desatendido. El próximo Papa deberá retomar la herencia de Benedicto XVI y continuar la lucha contra los abusos sexuales en el seno de la iglesia y contra los escándalos financieros. No olvidemos que Benedicto XVI es el Papa que ha pedido la dimisión de unos 80 ovispos por haber ocultado casos de abusos sexuales. Además, ha restituido en el Vaticano una autoridad para la información financiera.

Euronews:
En Italia decimos que “el que entra Papa en el cónclave sale Cardenal”; que viene a significar que muchos de los favoritos a priori acaban damnificados a la hora del voto. ¿Cuánto hay de verdad en esto?

Giacomo Galeazzi:
Hay mucha verdad, ciertamente. Las concregaciones generales que han caracterizado esta fase previa al cónclave han mostrado que los cardenales, especialmente los que vienen del sur, quieren ser protagonistas. Piden más claridad. Quieren que la curia romana sea reformada, algo que se le impidió hacer a Benedicto XVI. Sería importante que el próximo Papa fuese ‘ratzingeriano’, no tanto en el sentido de nombrado por Ratzinger, sino sobre todo el en sentido de siga con esta operación de limpieza comenzada por Benedicto XVI, una operación de lucha contra los escándalos de la Iglesia. Por tanto, todos los cardenales que han estado afectados por el escándalo de Vatileaks parece que quedan fuera de juego. Al parecer sobre la Curia de Roma caerá una suerte de tsunami de candidaturas extraeuropeas que podrían realmente alejar el próximo pontífice de Roma.