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Las luces y sombras de Bergoglio

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Las luces y sombras de Bergoglio

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Jorge Mario Bergoglio fue nombrado cardenal por Juan Pablo II el 21 de febrero de 2001. El mismo Juan Pablo II le había nombrado obispo de Buenos Aires en 1992. Una fulgurante carrera para un hombre a quien se considera austero y moderado. Incluso moderno, aunque es algo que habría escondído al propio Benedicto XVI a quien, según la biografia oficial, admiraba.

Los vaticanistas no apostaban por él y no se hallaba entre los favoritos ni entre las segundas opciones. Sin embargo, del cónclave de 2005 se filtró que Joseph Ratzinger antes de convertirse en Benedicto XVI lo tuvo como máximo rival hasta que el propio Bergoglio desistió.

Aparte de su nacionalidad, sus setenta y seis años suponen la otra sorpresa de la elección. De hecho, la actual salud del nuevo Papa Francisco también despierta inquietud. Cuando era adolescente, contrajo una enfermedad infecciosa y, desde los veinte años, vive con un solo pulmón.

Natural de Buenos Aires, sus padres eran unos modestos inmigrantes italianos. Empezó sus estudios en la escuela pública, donde obtuvo un diploma de técnico en químico.

A los veintiún años, ingresó en la universidad de la Compañía de Jesús para estudiar humanidades y acabar licenciándose en filosofía. Un jesuíta Papa es algo inédito, a pesar de tratarse de una de las tres órdenes religiosas más importantes en seguidores de la iglesia católica.

No fue ordenado como sacerdote hasta 1969. Pero a los 36 años, en 1973, ya era responsable nacional de los jesuítas.

Tres años más tarde, una dictadura militar se apoderó del país. Este periodo es el que arroja más sombras sobre su pasado. Hasta 1983, los militares multiplicaron los secuestros y, entre las víctimas, había curas obreros. Dos de ellos habrían sido detenidos y torturados después de haber sido ‘entregados’ por Bergoglio, según algunos testimonios. Él siempre lo ha negado diciendo que intercedía para liberarlos.

En los últimos años, han sido notorias su malas relaciones con los esposos Kirchner. Ocurrió durante la presidencia de Néstor y ha continuado con la de Cristina Fernández. En 2010, Argentina adoptó el matrimonio homosexual y él se opuso. Aunque nunca se manifestó en la calle.

Su oposición al aborto y a la ordenación de mujeres no es muy diferente a la de sus antecesores. Pero ha criticado a los sacerdotes que rechazan bautizar a niños nacidos fuera del matrimonio. Y su gran lucha es contra la pobreza, desde los barrios de chabolas de Buenos Aires.

El Vaticano parece volver, con la llegada de Francisco, a las cuestiones más sociales y a la humildad. Bergoglio viajaba habitualmente en transporte público y hasta hoy se hospedaba en un sobrio apartamento, en vez de la residencia de arzobispos, cuando estaba en Roma.