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Rusia también se la juega en Chipre

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Rusia también se la juega en Chipre

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Contaminada por la crisis griega, Chipre lleva pidiendo ayuda desde hace dos años.

En 2011 Nicosia recurrió a Moscú y consiguió un crédito de 2.500 millones de euros.

Ahora, el quite impuesto por Bruselas pretende también acabar con el hipertrofiado sistema financiero, hinchado en gran medida por las decenas de miles de rusos que viven en la isla y que han depositado alrededor de 20.000 millones de euros en este paraíso fiscal.

El corralito parcial como moneda de cambio al rescate de 10.000 millones de euros, que conlleva una tasa del 6,75% sobre los depósitos inferiores a 100.000 euros, y del 9.9% sobre los superiores, atraparía a un gran número de cuentas rusas.

La orden del BCE europeo de cerrar los cajeros persigue evitar más fugas de capital.

En 2012, Chipre pidió otro crédito de 5.000 millones de euros. Moscú aún no ha movido ficha.

Algunos analistas creen que Rusia dará la ayuda a cambio de obtener información sobre los evasores de capital en su país.

Ayuda a cambio de información, porque Chipre espera de Rusia una extensión del préstamo y una reducción de los intereses.

“Exite un cierto elemento positivo desde el punto de vista del gobierno ruso y es que las condiciones para mantener el dinero en Chipre serán más duras y poco rentables, y esto encaja con la idea de repatriar el dinero ruso, que Putin ha prometido desde hace bastante tiempo”, comenta Nikolai Petrov, analista político.

Pero existe otra moneda de cambio para compensar a Rusia, e incluso, a los ciudadanos chipriotas: los cotizados yacimientos de gas natural que atesora esta isla ahogada.