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La investidura del Papa Francisco rompe con mil años de alejamiento entre la Iglesia católica romana y la ortodoxa

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La investidura del Papa Francisco rompe con mil años de alejamiento entre la Iglesia católica romana y la ortodoxa

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El papa número 266 en la historia de la Iglesia católica ha roto en su ceremonia de investidura con diez siglos de alejamiento.
Y es que a la misa de asunción del Papa ha asistido el máximo líder de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa, el Patriarca Bartolomé de Constantinopla, quien tiene una gran influencia como líder honorífico en las iglesias ortodoxas de tradición griega y eslava. La última vez que se veía algo así fue hace casi mil años: justo antes de la división de las iglesias oriental y occidental en el cisma de 1054 que separó a la Iglesia en dos ramas, la católica romana con sede en El Vaticano y la ortodoxa, también llamada oriental, asentada en Constantinopla, actual ciudad turca de Estambul.

Una vez terminada la misa, ya sin las vestiduras litúrgicas, el Pontífice recibió en el altar central de la Basílica a los jefes de las delegaciones oficiales de los distintos países. La más significativa, junto a la argentina, era la italiana encabezada por el presidente de la República, Giorgio Napolitano. A los jefes de Estado y organizaciones internacionales se sumaron los soberanos reinantes y principes herederos, como en el caso de España con el príncipe Felipe, vestido de gala, y la Princesa Letizia, con un vestido oscuro y con mantilla negra sin peineta.

El asistente más polémico en la fila fue el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, acusado de numerosas violaciones de derechos humanos y que tiene prohibido pisar el territorio de la Unión Europea (UE), aunque no el Vaticano. De 87 años y católico, Mugabe asistió gracias a los Pactos Lateranenses, que obligan a Italia a dejar pasar por su suelo a todas las personalidades que se dirijan a la Santa Sede.

Y si la UE impuso a Mugabe hace algo más de diez años sanciones personales, precisamente detrás de él iba la delegación comunitaria formada el presidente de la Comisión europea, José Manuel Durão Barroso, el del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.

Desfiló ante el Papa también la delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente, Joe Biden.
El ministro de Exteriores de Irán, Ali Akbar Salehi, también recibió el saludo del nuevo Pontífice, acorde con el carácter universal de la Iglesia, recordado durante la misa de inicio de pontificado con la lectura de pasajes en árabe, swahili, chino, ruso y francés.