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Berezovsky, un personaje de película

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Berezovsky, un personaje de película

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Berezovsky encabezaría la lista de los interminables personajes que prosperaron con la descomposición de la Unión Soviética.

Fallecido a los 68 años, empezó a convertirse en un todopoderoso con Borís Yeltsin, a mediados de los noventa.

Con los miles de millones que ganó vendiendo los turismos Lada,
y aprovechando el tirón de las grandes privatizaciones, se hizo con la petrolera Sibneft y la gestión de Aeroflot.

Coches, aviones, petróleo…y política, por supuesto: encabezó el Consejo de Seguridad de Rusia cuando se agravó el conflicto con Chechenia, pese a las oscuras relaciones que mantenía con los cabecillas islamistas chechenos. Fue también diputado y secretario de la Comunidad de Estados Independientes.

Y para completar este curriculum sin igual, los medios de comunicación: Berezovsky fue el propietario del grupo privado más efervescente de la Rusia postsoviética y el principal accionista del primer canal de la televisión rusa, lo que aupó a Yeltsin a un segundo mandato.

Pero los cálculos de este antiguo matemático erraron con Vladimir Putin, a quien descubrió y apadrinó para posteriormente, convertirse en encarnizados adversarios.

Una vez en el poder, Putin lo arrinconó hasta que en 2000, Berezovky, perseguido por los tribunales por fraude y desfalco, recibe asilo político en Londres, desde donde prosigue el toma y daca.

A cada crítica o acusación vertida desde Londres, un nuevo caso judicial se abre en Moscú contra él.

También se le ha acusado de financiar la campaña electoral presidencial de Víctor Yushchenko, en Ucrania, o estar relacionado con la muerte de Alexander Litvinenko, víctima de una intoxicación con polonio.

En 2003 se cambia su nombre por el de Platon, el protagonista de una película basada en su propia vida.

Su provocación al Kremlin prosigue viajando a Georgia o mostrando su estrecha amistad con el hermano de George Bush.

En 2012, un nuevo episodio: su enfrentamiento en los tribunales con su antiguo socio y propietario del Chelsea, Abramovich. Pierde 6 mil millones de dólares.

Tras abandonarle su mujer y comenzar el declive de su emporio, Berezovsky vuelve a sorprender con una reciente carta en la que asegura que “ya no encuentra sentido
a su vida”

¿Alguien da más?