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Gloria y ocaso de un oligarca

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Gloria y ocaso de un oligarca

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Se autoexilió para escapar de la justicia rusa que le tenía en el punto de mira y vivía entre Londres y el sur de Francia desde el año 2000. Según la última entrevista que concedió a un periodista de Forbes, estaba deprimido y su principal deseo era volver a su país.

Boris Berezovski lo había perdido todo o casi todo. Pasó de ser la eminencia gris del kremlin, empresario todopoderoso e influyente a feroz opositor de Putin con una influencia muy relativa.

Matemático de formación, se lanzó al mundo de los negocios a principios de los 90, al rebufo de la Perestroika y de su oleada de privatizaciones. Rápidamente hizo fortuna y se acerca a Boris Yeltsin.

James Nixey. Analista del Real Instituto de Asuntos Internacionales:
“De alguna forma, Boris Berezovski es el arquetipo de oligarca ruso. Al principio era uno de los más ricos, hizo su fortuna negociando con coches, con metales y con petróleo. Pero él consiguió salirse del lote y llegó a ser uno de los empresarios más influyentes, y en Rusia los negocios y la política están estrechamente relacionados. Es el caso ahora y era el caso en los 90, y él tuvo influencia sobre el presidente Yeltsin”

Antes de las elecciones del 96, en las que los comunistas parten con posibilidades de ganar, Berezovski reúne junto con otros oligarcas una suma consecuente para ofrecer a Yeltsin una campaña a todo tren que le permite ganar los comicios.

Desde entonces, es cada vez más influyente. Entra en el círculo íntimo de Yeltsin y se convierte en Secretario adjunto del Consejo de Seguridad de Rusia, después pasa a ser secretario ejecutivo de la Comunidad de Estados Independientes y llega a ser diputado.

En esa época pone toda su capacidad de intriga y de manipulación al servicio del Gobierno, especialmente en las negociaciones con los independentistas chechenos.

Al final de los 90, el reinado de Yeltsin concluye y Berezovski decide ayudar a un pequeño partido. Su líder es un cierto Vladimir Poutine, de quien espera obtener los mismos favores que obtuvo de Yeltsin. Pero sucede lo contrario: la llegada de Putin al poder desbarata sus ambiciones,

James Nixey: “Boris Berezovski sintió que le estaban dejando de lado, y él es un hombre que siempre ha querido estar en el centro del poder, quería tener influencia. Por supuesto, Putin era diferente de Yeltsin, que era un tipo más débil, y cuando llegó al poder se percató de que los oligarcas tenían demasiado poder y Berezovski, que era uno de los principales oligarcas fue apartado y se convirtió en un ejemplo”

Desde su exilio sueña con apear del poder al mandataro ruso a quien califica de “típico dictador”. Pero la justicia le sigue los pasos, entre otras cosas por fraude fiscal, y la suerte le abandona.

En agosto del año pasado pierde un proceso contra otro empresario ruso, Roman Abramovich. El juicio termina de arruinarle. Con él desaparece una página convulsa de la historia rusa que incluye capítulos que van desde el enriquecimiento sospechoso de los oligarcas hasta asesinatos no esclarecidos pasando por la guerra de Chechenia.