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Siria: Reconstruir la educación

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Siria: Reconstruir la educación

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Despues de dos años de violencia y derramiento de sangre en Siria, el panorama es desolador. Cientos de miles de personas han muerto y según UNICEF el 20% de las escuelas sirias han sido totalmente destruídas, dejando a los niños sin ninguna oportunidad de obtener una educación. ¿Qué futuro les espera a estos estudiantes? ¿Podría haber una salida para ellos?

Aleppo, una de las ciudades más antíguas del mundo, es hoy escenario de la guerra. Según el Centro Mundial del Patrimonio, esta cidad que ahora agoniza lenta y dolorosamente, cuenta con una tradición educativa de prestigio.

La mayoría de las escuelas, hoy inservibles, han sido ocupadas por los militares o transformadas en cuarteles. Las mesas y pupitres, convertidas en despensa para las bombas y artillería.

Una mujer siria, Nour Al-Haq, de 30 años lucha con valentía por devolver a los niños a la normalidad y darles la educación a la que tienen derecho. Hace tres meses decidió librar su propia batalla para que los niños de su barrio, Salahaddine, puedan volver a la escuela:

“Queremos reorganizar esta escuela en Salaheddine para que puedan venir todos los niños que viven en el barrio. Sus familias están regresando ahora a sus casas , por eso, hemos querido abrirla aquí. Los cuatro colegios más importantes del barrio fueron bombardeados. Tendremos que acostumbrarnos a escuelas como éstas durante varios años. De momento, estamos intentando recuperar el material escolar o las sillas de otras escuelas. Incluso hemos sido atacados por un francotirador cuando fuimos a una.”

Cada día, cerca de 700 niños de entre 5 y 11 años de edad acuden a una de las 3 escuelas organizadas por Nour. Dos de ellas son edificios escolares abandonados. El tercero se encuentra en un edificio residencial.

“El bajo número de alumnos en nuestras escuelas se debe a las bombas. Cuando hay un bombardeo, tienen miedo. Los niños regresan a sus casas, o bien, las familias vienen a por ellos por temor a que les pase algo. El sufrimiento psicológico es evidente. Nosotros tratamos de compensarlo con asesoramiento, contamos con profesores especiales. También a través de juegos o actividades de ocio. Cuando se oye una ráfaga de disparos o fuego de artillería, o bien cantamos, o subirmos el volumen del ordenador para que los niños no se sientan miedo. Los sonidos de la guerra nos invanden “, asegura Nour Al-Haq.

Aunque cada día acuden a la escuela nuevos niños, la asistencia escolar en esta zona es la más baja de Siria, cerca de un 6%, según la UNICEF. El sistema educativo se ha visto seriamente afectado, y la mayoría de los niños sufre un retraso de dos años en sus estudios.