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El terromoto Cahuzac sigue sacudiendo Francia

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El terromoto Cahuzac sigue sacudiendo Francia

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Aunque ha dimitido y ha entonado el mea culpa en su blog, quedan muchos truenos por sonar en la tormenta política desatada por exministro de Hollande, Jerome Cahuzac.

Sobre el equipo de gobierno galo, el encargado de hacer, según su presidente, una “República ejemplar”,
pesan demasiadas sospechas, sean de encubrimiento, complicidad o simplemente incompetencia.

Cahuzac mintió sin pestañear ante el Parlamento. Y en la televisión: “En ningún momento”, aseguró, mientras al menos 600.000 euros dormían en una cuenta no declarada en Suiza.

En el punto de mira se encuentra Pierre Moscovici. El actual ministro de Finanzas, con el que trabajó codo con codo, puso en marcha una investigación tras la cual habría filtrado que su colega estaba “limpio”.

Su privilegiada posición política genera muchas dudas y los medios se preguntan si existió protección política…

A lo que el portavoz socialista Eduardo Rihan-Cypel contesta: “Ninguna protección, por otra parte si la Justicia ha podido hacer su trabajo y avanzar en este caso es porque se ha podido trabajar con total libertad e independencia y creo que esa es la marca de la casa de este gobierno que no obstaculiza el trabajo de la Justicia”

Por supuesto la oposición también quiere meter la cuchara en este caso.
Aunque también se ha sabido que un consejero personal de la presidenta del Frente Nacional, fue el que abrió la cuenta suiza que lo originó todo. Marine Le Pen, quita hierro al asunto.

El líder del principal partido de la oposición, Jean-François Copé apunta al gobierno: “¿De qué nos damos cuenta? De que tenemos un presidente de la República que, o bien no sabía nada, lo cual es muy grave porque demuestra cierta ingenuidad, o que lo sabía y mintió a los franceses.”

Con su popularidad desangrándose en las encuestas, Hollande ha negado conocer el fraude de su exministro y
haberle protegido.

Y antes de salir rumbo a Marruecos, se ha encargado de hablar de “ultraje a la República” y de una “falta moral imperdonable” en un discurso televisivo que trata de contener la incredulidad de los franceses.