Última hora

Última hora

Irak, diez años después

Leyendo ahora:

Irak, diez años después

Tamaño de texto Aa Aa

Hace diez años, estas imágenes daban la vuelta al mundo y marcaban para siempre la historia de Irak.
La población iraquí arranca de cuajo la estatua de Sadam Hussein con ayuda de soldados estadounidenses. La multitud destroza la efigie del dictador. Diez años después Irak ya no acapara portadas. Pero el país sigue lamiéndose las heridas y está lejos de haber recuperado la serenidad. Más de 122 mil civiles han muerto en 10 años en una guerra de liberación, o de ocupación según los puntos de vista, que ha dejado un regusto amargo a los iraquíes.

Haji. Propietario de una cafetería:
“He criado a mis hijos, he visto como se casaban, como iban a la Universidad. después les ví morir. Ahora me pregunta si es mejor o peor que hace diez años…yo hace diez años aún tenía a mis hijos, por tanto, la respuesta es obvia.”

La retirada de las tropas estadounidenses en diciembre de 2011, no ha marcado el final de la violencia. El pasado 6 de abril, en pleno mítin electoral a 60 kilómetros al norte de Bagdad, un atentado suicida acabó con la vida de 25 personas. En total, 217 civiles murieron el pasado marzo.

Es cierto que en diez años ha habido mejoras evidentes: hay más libertad de expresión, los inversores llegan tímidamente, el turismo se desarrolla también poco a poco, y el poder adquisitivo y los salarios han aumentado, pero el paro afecta a cerca del 18% de la población, especialmente a los jóvenes de entre 15 y 29 años.
El resultado es que cada vez más iraquíes intentan emigrar: Europa registró en 2011 cerca de 23. 743 solicitudes de asilo.

El porcentaje de iraquíes que padecen malnutrición ha descendido con respecto a 2007, pero el hambre afecta a casi dos millones de personas.

Además, la situación de las mujeres ha empeorado. El país está en el puesto 120 de una lista de 148 países en lo que respecta a la igualdad de géneros.

De ahí que la población no celebre el aniversario de la caída de Sadam con gran entusiasmo:

“Puede que ustedes consideren que es un aniversario, pero para mí, dada la situación de la seguridad, la crisis política y el deterioro de la economía, no lo es, asegura este iraquí. La población vive en condiciones extremadamente difíciles y no sienten que hoy es, o debería ser, el recordatorio de un acontecimiento bueno o malo.”

Dentro de unos días se celebran elecciones para renovar las asambleas provinciales. Terreno abonado para nuevos brotes de violencia en un contexto político convulso entre los chiíes en el poder y los suníes excluídos de las esferas de mando.