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Seamus Kearney, euronews:
“Se estima que el 70 por ciento de las mujeres sufre violencia en algún momento de sus vidas. Es un gran problema al que los gobiernos tienen que enfrentarse. Las organizaciones que ayudan a las víctimas piden mejores programas de prevención y servicios de apoyo”.

“¿Cuántas mujeres tienen todavía que soportar estos abusos? No pasaba todos los días. Pero tal y como estaban las cosas creo que algo verderamente dramático podría haber ocurrido”, dice esta mujer, a la que distorsionamos la voz original para proteger su intimidad.

Cada vez más se exige a los gobiernos que hagan todo lo posible para eliminar este tipo de violencia de género, incluida la violencia doméstica, las violaciones y agresiones sexuales, el tráfico de mujeres y los matrimonios forzados.

En Gales, en el Reino Unido, este es un asunto prioritario en la agenda política. El gobierno de Cardiff ha prometido pasar a la acción y ayudar a las víctimas. Se ha diseñado una nueva ley específicamente para los casos de violencia contra las mujeres.

Aquí no hacen falta pruebas de que se necesitan urgentemente buenos servicios de apoyo. Hemos estado en un refugio para mujeres en Cardiff. La casa se encuentra en un lugar secreto y dispone de fuertes medidas de seguridad. Aquí nos encontramos con una mujer que se ha visto obligada a huir de su hogar familiar: “Mi salud física se estaba deteriorando y mi salud mental también, estaba peor que nunca, como muchas otras mujeres. Porque vivimos situaciones de crueldad mental, de crueldad física, estamos sufriendo abusos durante tanto tiempo que eso te arrastra hasta que te quedas en nada. Y si no hubiera venido a esta casa…probablemente hubiera pasado lo peor. Porque nos afecta de forma terrible tanto a nivel mental como físico”.

Este es uno de los pocos refugios que hay en Cardiff. Las víctimas de violencia de género pueden estar seguras hasta que se encuentre una solución para ellas. Aquí hay sitio para unas doce familias en apartamentos individuales, con espacios comunes.

“Cuando hay de 7 a 10 familias, todos viviendo en el mismo sitio, compartiendo quizás la cocina, puede convertirse en una situación muy inestable entre madres e hijos. Y en una situación como ésta, el domicilio familiar que acaban de dejar puede convertirse en el mejor sitio para volver con los hijos porque ahí no hay que compartir con otras 7 familias. Así que construir pisos individuales es el camino que se tiene que seguir”, explica Jane Currie, trabajadora del refugio.

En Gales se está estudiando sacar adelante una ley que describe como innovadora. El objetivo es mejorar la coordinación entre los servicios públicos con el nombramiento de un consejero independiente. Los servicios también tendrían que reforzarse e integrarse, con una formación profesional adecuada y sensibilización pública.

Las asociaciones caritativas esperan que los organimos públicos tengan unos servicios mínimos de apoyo.

Seamus Kearney, euronews:
“La educación también es una parte de este proyecto de ley. Las escuelas primarias tendrán que enseñar a los niños lo que es una buena y una mala relación entre personas. En la secundaria entrarán en más detalles sobre los diferentes tipos de violencia y abusos”.

En estos tiempos de crisis económica encontrar dinero para luchar contra la violencia es una tarea difícil. Hay una batalla constante sobre las prioridades de los gobiernos y las asociaciones luchan para que se mantenga el apoyo financiero. La Unión Europea protege a las víctimas en todos los países. Y también hay campañas de sensibilización financiada con fondos europeos. Y las organizaciones que ayudan a estas personas también pueden beneficiarse de los fondos europeos porque muchas de ellas cuentan solo con financiación a nivel local.

Mientras los recortes comienzan a sentirse en Gales, los grupos de mujeres que luchan contra la violencia esperan que los servicios sociales se mantengan.

“Creo que siempre va a haber tensiones entre la cantidad de dinero disponible y los servicios que se necesitan. Y lo que tenemos que hacer es trabajar juntos para asegurarnos lo que nos hace falta y maximizar las oportunidades. Por eso las organizaciones tienen que trabajar juntas, para asegurar que los servicios estén disponibles para cubrir las necesidades de las mujeres y los niños que viven en Gales”, comenta Paula Hardy, de la organización Welsh Women’s Aid.

La esperanza es un sentimiento compartido entre las víctimas, agradecidas por saber que había alguien a quien acudir en tiempos de crisis.

“Muchas mujeres han sufrido abusos, golpes. Los hombres a veces hacen cosas terribles y aguantas hasta que no puede más. Este lugar es un salvavidas. Sin esto no hubiera podido salir de mi casa y tampoco creo que lo hubieran hecho muchas otras mujeres”, dice esta mujer.

La violencia contra los hombres también existe, aunque el número de casos es menor. Algunos expertos creen que los casos de violencia contra los hombres y contra las mujeres deben tratarse por separado, atendiendo antes a los más urgentes.