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Crónica del escándalo alimentario de la carne de caballo

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Crónica del escándalo alimentario de la carne de caballo

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El último episodio del escándalo de la carne de caballo en Europa ocurrió el 10 de abril en Holanda. Ese miércoles, la Autoridad Sanitaria del país avisó de que unas 50 mil toneladas de carne de ternera vendidas en toda Europa por el mayorista holandés Selten, podrían estar mezcladas con carne de caballo. 380 clientes, principalmente en Alemania, Francia y España son advertidos. En febrero, la fiscalía había acusado a la misma empresa de mezclar trozos de carcasas de caballos procedentes de Holanda y de Irlanda, con carne de ternera. Luego se vendía como ternera pura. Algunos lotes de productos congelados con esa mezcla pueden encontrarse aún en las estanterías de los supermercados.

En febrero, es la empresa agroalimentaria francesa Spanghero la que se encuentra en el centro de un escándalo de amplitud europea. Se sospecha que revendió lotes de carne de ternera que contenían carne de caballo para elaborar platos precocinados. La empresa francesa acusa indirectamente a su proveedor de haber cambiado la etiqueta.

El proveedor en cuestión se encuentra en Rumanía, en la otra punta de la Unión Europea. El matadero de equino y vacuno Doly-com está en Roma, un pueblo en el noreste del país.
Una empresa moderna donde trabajan 300 personas y que exporta a una docena de países europeos unas 80 toneladas anuales de carne de caballo.

Su director niega haber cambiado las etiquetas de la carne exportada.

Iulian Cazacut. Director de Doly-Com: “Las debieron cambiar en otro lugar, tal vez en Francia, pero lo que es seguro es que no fue en Rumanía. Cada camión que sale de aquí està vigilado por GPS que controla la velocidad, las paradas, la temperatura del congelador…todo está controlado”

En efecto, desde 1993 la trazabilidad es obligatoria en Europa. Como los productos alimentarios circulan libremente hay que poder rastrearlos y recuperarlos rápidamente para retirarlos del mercado en caso necesario. Es exactamente lo que sucedió con la falsa carne de ternera.

Un fraude sin fronteras, porque esa misma falsa carne de ternera fue detectada en los platos del restaurante de Iea en Praga el pasado febrero.
Jan Vana, responsable de la administración veterinaria checa explica el proceso:

“Según la información que tenemos, toda la carne de caballo entró en el mercado de forma legal, lo que significa que es completamente segura para el consumo humano. Pero durante el proceso de redistribución se etiquetó como ternera”

Este escándalo está lejos de la crisis desencadenada en Europa por la epidemia de las vacas locas, que causó 200 muertes. En su peor momento, en 1996, la UE prohibió las exportaciones de carne bovina británica hasta 1999.