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Margaret Thatcher y su huella en la Unión Europea

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Margaret Thatcher y su huella en la Unión Europea

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“Tenía la boca de Marilyn Monroe, pero los ojos de Calígula”, esta frase de François Mitterand resume las dos caras de Margaret Thatcher: para unos la salvación del país que devolvió la bonanza económica y el prestigio internacional a Reino Unido, para otros una primera ministra que no dudó en ejercer la mano dura con los sindicatos y con Irlanda del Norte, que costó incluso la vida de varios disidentes. Su figura sigue sembrando el debate a nivel internacional.

Fue la primera y única mujer en ocupar el cargo de primera ministra en Reino Unido. Margaret Thatcher marcó la historia de su país, y la de Europa. Llegó al poder en 1979 apoyando la participación en la Comunidad Económica Europea, precursora de la Unión.

“Quiero que me devuelvan mi dinero”, sentenció en su primera cumbre europea en Dublín. Habían pasado sólo seis meses desde su elección. Pedía una rebaja en la contribución de Reino Unido al presupuesto europeo, con el argumento de que su reducido sector agrícola no se beneficiaba de la Política Agrícola Común.

Cuatro años más tarde, consiguió lo que pedía. El conocido como “cheque británico” es aproximadamente dos tercios de la diferencia entre lo que aporta y recibe el país de la Unión Europea.

Luchó contra el euro, contra la integración europea y contra las transferencias de soberanía a Bruselas.

Y fue precisamente Europa la que la hizo caer en 1990. Thatcher dio un discurso contra la integración europea, que provocó la dimisión de su viceprimer ministro Geoffrey Howe. Su actitud hacia Europa y otros asuntos la habían enfrentado con una parte de su propio gobierno, y una mayoría concluyó que tenía que irse.

Margharita Sforza, euronews: El legado de Margaret Thatcher sigue dividiendo al parlamento europeo. Aquí, en Estrasburgo, hemos pedido a varios eurodiputados que nos digan qué frases recuerdan de la Dama de Hierro.

Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo. ““Quiero que me devuelvan mi dinero”, sigue siendo para mí un problema hoy. Podías compartir o no su forma de pensar, yo no comparto sus ideas y creo que el desarrollo del neoliberalismo inspirado por Margaret Thatcher y Reagan dejó a Europa en la mala dirección. Es mi opinión personal pero no obstante ganó las elecciones de forma justa con una gran personalidad y un carácter convincente, influyó a todo un continente.”

Jacek Saryusz-Wolski, del Grupo del Partido Popular Europeo. “Margaret Thatcher dijo que podía hacer negocios con Mijaíl Gorbachov y entendió que iba a “descongelar” el comunismo en la Unión Soviética. Mi país, Polonia, también le debe mucho a Margaret Thatcher por la lucha contra el comunismo. Un periódico ruso la llamó la Dama de Hierro muy acertadamente. Entendieron el cambio en la política internacional que estaba haciendo con su papel y su compromiso con sus valores. Desacreditó profundamente, y ese es su legado, lo que llamamos “socialismo real” en el bloque postsoviético, soviético en aquel momento. Para nosotros siempre será un icono del mundo libre y el compromiso de lucha por la libertad.

Richard Ashworth, del Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos. “Salvó al país: la economía de Reino Unido era un desastre cuando llegó al gobierno. Lo había sido en los tres gobiernos anteriores, que habían intentado resolver sin éxito lo que ella consiguió: cogió el caso perdido de la economía en Europa y lo giró hacia lo que era en aquel entonces una economía importante. Fue un gran logro, inspiró a toda una generación de jóvenes a creer en ellos mismos y a creer que aunque hayas nacido en una familia pobre no tienes que ser pobre para el resto de tu vida: el mundo está lleno de oportunidades.

Martina Anderson, eurodiputada del partido Sinn Féin. “Sus políticas en Irlanda fracasaron. Y creo que es por lo que se la recordará. La recuerdo, durante una huelga de hambre, diciendo que los huelguistas habían jugado su última carta. Dijo que la causa estaba perdida, que la causa republicana, se había terminado. Y aquí estamos, aquí estoy, como ex prisionera que ha estado 10 años en una cárcel británica y tres años y medio en Irlanda, antes de dejarme en libertad tras el Acuerdo de Belfast. Y en aquella ocasión pensó que había sido testigo del ocaso del republicanismo y del partido Sinn Féin, nada más lejos de la realidad.”