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Thatcher: el adiós definitivo al gran personaje político de Gran Bretaña tras Churchill

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Thatcher: el adiós definitivo al gran personaje político de Gran Bretaña tras Churchill

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Un momento para la posteridad.

La despedida definitiva a la mujer que, 23 años después de abandonar Downing Street, todavía despierta acaloradas discusiones cuando sale a relucir en la vida cotidiana de los británicos: la única e irrepetible Margaret Thatcher.

A las 10 de la mañana, el choche fúnebre salía del palacio de Westminster.

Recorría durante una hora lugares emblemáticos de la City, rumbo a la catedral de San Pablo, donde además de la reina Isabel II y el duque de Edimburgo, le esperaban todos los exinquilinos de Downing Street, y lógicamente el actual primer ministro, David Cameron.

Entre aplausos y algún que otro abucheo, el féretro hacía una parada en la iglesia Saint Clement Danes, para que el ataúd con los restos mortales de Margaret Thatcher fuera trasladado a un armón de artillería, tirado por seis caballos y acompañado, en su último viaje, de 700 militares de las tres fuerzas armadas.

Haciendo honor a su fama de mujer puntillosa y calculadora, la baronesa había planificado buena parte de los detalles de su propio funeral.

Quería que las fuerzas armadas, incluyendo a muchos veteranos de guerra que le dieron la victoria en las islas Malvinas, tuvieran un papel predominante.

También eligió canciones y lecturas para su misa.

Durante las dos horas que duró la ceremonia, las campanas del Big Ben enmudecieron en su honor.
No lo hacían desde 1965, con la despedida de Winston Churchill.

Tampoco desde entonces se había dedicado un funeral con honores militares a un exprimer ministro, ni la reina había asistido al entierro de uno de éstos.

Llegaba el gran momento.

Fuera de la Catedral de San Pablo, miles de británicos esperaban en una ciudad blindada por 4000 policías que temían una acción anti-Thatcher por parte de grupos de izquierda. El atentado del maratón de Boston había tensado aún más el ambiente.

Dentro, solemnidad absoluta entre los 2300 invitados, con menos jefes de Estado de lo esperado.

Acudió a la cita el italiano Mario Monti, el canadiense Stephen Harper o el israelí, Benjamin Netanyahu. También el último presidente del apartheid Frederik de Klerk, o el presidente de la Comisión europea Jose Manuel Durão Barroso.

Pero no estaban algunas de las caras con las que todos asociamos a Thatcher: el último presidente soviético Mijail Gorbachov o el excanciller Helmut Kohl. Tampoco Nancy Reagan, la mujer del “amigo americano”, Ronald Reagan. Todos, por razones de salud.

La ceremonia fue iniciada por el decano David Ison, pero fue el obispo de Londres, Richard Chartres quien bajó de las alturas del evangelio para hablar de la Thatcher más terrenal, como persona y política.

Recordó cómo apuntaba maneras ya desde sus comienzos como estudiante universitaria, e invitó a los presentes a dejar de lado la controversia que rodea a su figura:

“Después de la tormenta de una vida rodeada por la controversia política, hay una gran calma (…) no es ni el momento ni el lugar»,
añadió.

Los restos de Margaret Thatcher serán incinerados.

Debilitada por el alzheimer y la demencia senil hace más de un lustro, murió el pasado 8 de abril a los 87 años a causa de un derrame cerebral.

Hoy en Gran Bretaña se han derramado lágrimas y abierto botellas de champán.

Educada en el rigor del metodismo, fue una política de convicciones. Para bien o para mal.

Ella fue la mujer de la meritocracia, la que adelgazó hasta dejar en los huesos el otrora poderoso sector público británico…para revitalizar la iniciativa privada y promover el famoso “milagro thatcheriano”. Para otros, la impulsora de una sociedad de clases más impermeable y desigual.

También la mujer de la mano dura contra los mineros, los sindicatos y el IRA. La que sobrevivió a un atentado y mandó las tropas a las Malvinas.

La dama de hierro, en definitiva.


Thatcher’s quotable quotes


  • “I don’t think there will be a woman prime minister in my lifetime.” – as Education Secretary in 1973, six years before becoming Britain’s first, and so far only, woman prime minister

  • “Where there is discord, may we bring harmony. Where there is error, may we bring truth. Where there is doubt, may we bring faith. And where there is despair, may we bring hope.” – Quoting St Francis of Assisi after her 1979 election victory

  • “I am not a consensus politician. I’m a conviction politician.” – 1979

  • “I don’t mind how much my ministers talk, as long as they do what I say.” – 1980

  • “We had to fight the enemy without in the Falklands. We always have to be aware of the enemy within, which is much more difficult to fight and more dangerous to liberty.” – On the 1984-85 miners’ strike which provoked some of the fiercest union opposition to her economic policies

  • “We are not asking for a penny piece of community money for Britain. What we are asking is for a very large amount of our own money back, over and above what we contribute to the community, which is covered by our receipts from the community.”- At a European Economic Community summit 1979

  • “To those waiting with bated breath for that favourite media catchphrase, the U-turn, I have only one thing to say: You turn if you want to. The lady’s not for turning.” – 1980 Conservative Party conference, to colleagues urging her to soften her economic policies that were blamed for high unemployment

  • “This is a day I was not meant to see.” – To reporters the day after surviving a deadly 1984 Irish Republican Army bomb attack on the Conservative Party conference

  • “We have become a grandmother.” – On the birth of her first grandchild, 1989

  • “No! No! No!” At the House of Commons in 1990, the climax of an anti-European outburst that moved Geoffrey Howe to quit as deputy prime minister and deliver a resignation speech which called for her to be challenged for her job

  • “I fight on, I fight to win.” – In November 1990, after failing to win enough votes to avoid a second round in the Conservative leadership contest. She resigned the next day

  • “It’s a funny old world” – On her decision to quit in 1990