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Los murales de Lyon engañan al ojo a su antojo

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Los murales de Lyon engañan al ojo a su antojo

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Las fachadas de Lyon cuentan historias como un viaje en el tiempo y en el espacio; tejiendo cuentos e ilustrando mitos.

La ciudad francesa es conocida por las pinturas murales del colectivo Cité Creation. Un arte que engaña al ojo y crea la ilusión de ventanales en muros ciegos y de vida en las paredes.

La incesante urbanización en las ciudades ofrece muros desnudos a la imaginación y a los pinceles de estos muralistas que no solo trabajan en Lyon. Sus creaciones pueden verse en toda Europa.

Asociándose a la Escuela de Arte Emile Cohl, el colectivo Cité Création ha abierto la primera escuela de pintura mural: EcohlCité.

Gilbert Coudène es cofundador de la escuela y uno de los creadores del colectivo Cité Création.

“No somos artistas, somos artesanos pintores muralistas. Y eso es muy importante, pues quiere decir que estamos al servicio de un proyecto, al servicio de un medio y de sus habitantes. No hacemos lo que nos apetece, sino que hacemos lo que el sitio y sus gentes necesitan y quieren hacer. Los muros son la piel de los habitantes… Uno tiene una primera piel que le define, pero lo que le define después son las paredes de su casa, la fachada del edificio en el que vive que también le define. Cuando la gente se siente bien con su propia piel no tienen porqué mutilarse… Cuando a uno le gusta su barrio lo cuida, al contrario, si uno se avergüenza de donde vive o se siente estigmatizado al dar su dirección, entonces les da vergüenza el sitio en el que uno vive, su segunda piel.”

Tras el Bachillerato, los estudiantes adquieren las bases de dibujo, del paisaje urbano, la técnica del trampantojo, la logística y la seguridad, etc… Además aprenden a convertir una idea en un mural monumental. La imagen se secciona en partes más pequeñas y se traza con ayuda de un papel transparente.

Con un coste total de 200.000 euros, el gigantesco mural le “Mur des Canuts“comenzó a pintarse en 1987. El colectivo acaba de terminar su renovación.

“Este es uno de los mayores murales del mundo. Tiene unos 1.200 metros cuadrados. Al menos ocho personas han trabajado en esta tercera versión durante tres meses. ¿Qué se siente al pintar un cuadro tan grande?

Joelle Bonhomme, que forma parte del colectivo Cité Création y dirige esta pintura mural asegura que: “Lo más difícil es trabajar en invierno en una fachada orientada al Norte, en la que nunca da el sol. No hay que tener vértigo y has de sentirte bien en las alturas. Pero cuando uno hace un trabajo como éste trepar por los andamios se vuelve algo normal. Queríamos que este fresco evolucionara, igual que la ciuadad evoluciona alrededor de él.”

Y uno de los ejemplos de esta evolución es la familia Carbonare que aparece a través de los años en las diferentes versiones de esta pintura.

El padre de los Carbonare nos cuenta cómo era el mura en sus tiempos de joven: “En la primera versión salía yo solo con mi bicicleta a la espalda en 1996. Entonces habíamos tenido a nuestra primera hija que tiene ahora 16 años y que también aparece en esta pintura. Pero faltaba nuestro hijo que nació entre tanto, y que tiene 12 años y que está integrado en el nuevo muro..

El hijo pequeño de los Carbonare ya sale en el muro y todos los amigos del barrio le van a reconocer: “Yo no salía en el otro mural… Solo estaban mis padres y mi hermana de pequeña. Toda mi familia estaba retratada menos yo y eso me resultaba un poco extraño.”

Y su hermana, también está contenta de aparecer en este trampantojo gigantesco: “Entre tanto ha pasado el tiempo y hemos crecido. Y aquí aparezco estudiando mis apuntes del instituto.”

“Hoy, somos una familia con dos adolescentes y es muy bonito ver esa evolución”, nos cuenta orgullosa la mamá Carbonare.