Última hora

Última hora

Hacia un detector de mentiras fiable

Leyendo ahora:

Hacia un detector de mentiras fiable

Tamaño de texto Aa Aa

¿Quién no ha soñado alguna vez con leer los pensamientos?

Digamos lo que digamos, el cuerpo habla por nosotros y revela siempre la verdad, incluso aquella que tratamos de ocultar.

El detector de mentiras más conocido es un instrumento llamado polígrafo que se basa en las variaciones fisiológicas y emocionales espontáneas que se producen a través del sistema nervioso. La policía belga lo utiliza en los interrogatorios:

“Escuchamos diferentes declaraciones en los sumarios judiciales, tanto de detenidos como de inocentes, para despistar… Antes se utilizaba el antiguo polígrafo con aguja, tinta y papel, mientras que hoy día se ha informatizado”, señala el investigador Youri Schillinger.

Durante el test del detector de mentiras, el sospechoso permanece sentado, con varios sensores conectados a su cuerpo.

El Neumógrafo registra las variaciones de la respiración en el tórax y en el abdomen del sujeto. El Galvanómetro mide y registra las señales eléctricas del cuerpo y el cambio en la transpiración. Por último el Cardioesfigmógrafo mide y registra la presión sanguínea y el ritmo del pulso.

Youri Schillinger, investigador y técnico de la prueba del polígrafo, nos explica los detalles de este método:

“Cuando una persona dice una mentira, se expone a una situación de peligro. Por eso secreta adrenalina, un estimulante natural. Cuando el cuerpo la secreta adrenalina, el corazón late más deprisa, entonces hay más sangre circulando por las venas. La sangre transporta oxígeno, y es precísamente el oxígeno lo que nuestros músculos queman. Es decir, que hay una gran actividad interior.”

Pero no solo las mentiras pueden alterar el rítmo cardiaco o el nivel de transpiración, el estrés produce los mismos efectos.

Por eso se trata de crear una relación de tranquilidad y de confianza antes del test.

Un actor profesional va a probar este detector de mentiras. Una amiga le presenta así:.

“Los embustes son parte de la forma de ser de François. Le conozco bien y sé que no hay que creerse nada de lo que dice… Así que si hay alguien capaz de engañar al detector de mentiras… es él. “

¡Aquí está el desafío!

Este es el test de las tarjetas. François siempre tiene que responder a las preguntas con un “NO”.

¿Es el número 7? ¿El 10?, ¿El 13?, ¿El 5? No, no, no, eh no…

¿No? Pues, el polígrafo ha detectado un cambio en la curva. ¿Has notado algo diferente?

¿Es el número n° 5? Pues sí…

François ha caído en la trampa.

Aunque el test no es infalible, según los expertos funciona en el 94% de los casos.
Sin embargo en la mayoría de las jurisdicciones europeas la prueba del polígrafo no tiene valor jurídico, ni se acepta como prueba en los tribunales.

En EEUU, el uso del polígrafo en los interrogatorios es controvertido, aunque sí se utiliza mucho en la vigilancia posterior a la condena.