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Matrimonio gay: la paradoja francesa

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Matrimonio gay: la paradoja francesa

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El matrimonio gay era la promesa electoral número 31 de las 60 de François Hollande. Apoyada por el 65% de los franceses, esta ley que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo abre automáticamente el derecho a la adopción. Y es precisamente el reconocimiento de la homoparentalidad, una realidad que afecta a entre 24 y 40 mil niños en Francia, lo que suscita rechazo.

Desde hace meses, decenas de miles de franceses defienden en la calle lo que llaman la familia natural, formada por un padre, una madre y los hijos, un modelo conforme a la religión como explica la portavoz del movimiento de protesta:

Frigide Barjot: “Estamos aquí desde hace seis meses, ¿de qué se sorprenden tanto? ya están viendo que no es nada violento contra los homosexuales, es la expresión sincera y espontánea de gente que dice: “Escúchen porque les estamos diciendo la verdad sobre lo que es un ser humano. No se trata de ser hetero u homosexual, estamos hablando de gente que hace hijos entre sí. Y eso es lo que fundamenta y estructura nuestros derechos y leyes”

En 1982, Francia suprimió el delito de homosexualidad con un menor de más de 15 años, ya en la Revolución Francesa se despenalizó la homosexualidad, antes que en el resto del mundo. ¿Cómo interpretar ahora un rechazo a equiparar los derechos de los homosexuales a los de los heterosexuales?

Jean-Luc Romero. Político y defensor del matrimonio entre homosexuales:
“Creo que es un odio que ha existido siempre. En todos los países hay racistas, antisemitas, etc, pero durante algún tiempo no se había oído hablar de ellos. Pero creo que hoy en día, con todas las redes sociales la gente puede decir lo que se le antoje porque todo se queda en el anonimato”

Al contrario, sostienen los detractores de la ley, que consideran que su campaña es extremadamente civilizada y basada en la fraternidad, como afirma este responsable de la “Manifestación de Todos”:

Tugdual Derville. Director de Alliance Vita:
“No ha habido coches quemados, ni escaparates rotos, no ha habido policías heridos, y en nuestras manifestaciones, los gays están en primera fila, de hecho, se han producido intercambios completamente excepcionales entre gente que de no ser por las manifestaciones no habría hablado nunca. Yo diría lo contrario, diría que la “Manifestación de Todos” ha sido un escenario eficaz en la lucha verbal contra la homofobia, pero también un lugar ideal de confraternización”

Sin embargo, durante las últimas semanas se han producido incidentes violentos, incluidos ataques contra parejas homosexuales. Una homofobia sin ambajes que algunos, como este manifestante, asocian a una vuelta atrás preocupante…

“Cada vez hay más fascistas en la calle y no podemos hacer nada. Vienen, se reúnen con la excusa de defender a los niños, a la familia…y bueno, tal vez lo de “trabajo, familia, patria” les recuerde algo…a nosotros desde luego sí, y no queremos volver a eso”

¿Continuarán los enfrentamientos tras la adopción de la ley? lo único seguro es que los detractores del texto aseguran desde ya, que no tirarán la toalla.

Sophie Desjardin. euronews:
David Paternotte, investigador en la Universidad Libre de Bruselas, buenos días. Usted es autor entre otros, de “Reivindicar el matrimonio gay: Bélgica, Francia y España”, que es un estudio comparativo de los movimientos de reivindicación de los homosexuales en esos tres países.

Lo que sorprende en Francia es la amplitud de la movilización en un país que se reivindica laico y abierto. ¿Cómo explica esa paradoja?

David Paternotte. Investigador en la Universidad Libre de Bruselas:
Efectivamente es sorprendente, y cuando presentaron el proyecto de ley en la Asamblea Nacional, no se esperaba una oposición tan virulenta. Lo que se desprende de estas manifestaciones es que el reto se inscribe en una oposición al presidente, pero también, y eso es lo que no se esperaba nadie antes de que comenzase el debate, se inscribe en viejas diferencias de la sociedad francesa, como la cuestión de la república o la cuestión del laicismo, que aún no han sido aceptados por ciertos grupos en el seno de la sociedad francesa.

euronews:
Históricamente Francia fue uno de los primeros países en despenalizar las relaciones homosexuales, fue una de las pioneras en 1791, bajo la Revolución Franncesa. En otros países ha habido que esperar el siglo XX para ver esa evolución. ¿Qué ha sucedido desde entonces?

David Paternotte:
El efecto paradójico en los países que despenalizaron muy pronto, es que los movimientos homosexuales se desmovilizaron, y eran mucho menos fuertes que en países como en Inglaterra o Alemania y por tanto llegó un momento en que sus reivindicaciones también eran menos fuertes.

euronews:
En países considerados católicos, o donde al menos hay más practicantes declarados que en Francia, como España o Portugal, se ha adoptado la misma ley sin grandes aspavientos. ¿Por qué no ha sucedido lo mismo en Francia?

David Paternotte:
Lo que ha sucedido en países como por ejemplo España, es que formaba parte de un movimiento de modernidad, de voluntad de modernizarse tras la dictadura, y formaba parte de un movimiento en el que la población quiso distanciarse de la herencia de la dictadura, mientras que en Francia, la cuestión de la religión está mucho menos presente en el debate público porque la gente considera que el laicismo es ya una realidad, por eso no ha habido esa voluntad de construir una sociedad laica que sí ha podido influir en cambio en países como España.

Pero además, cuando se habla de religión, lo que es importante no es tanto el número de practicantes sino el peso político que puede tener la religión, y lo que vemos actualmente en Francia, es que todos o casi todos los opositores están relacionados con grupos religiosos, algunos tienen sus orígenes en grupos muy antiguos de la derecha francesa, grupos lealistas, católicos, antirepublicanos, antilaicos, y la Iglesia tiene también un relevo a nivel del poder político, esencialmente en la derecha, pero también en el seno del Partido Socialista.

euronews:
Los detractores del matrimonio para todos se ciñen a una visión tradicional de la familia que, efectivamente, vehicula la religión católica. El punto más problemáticos son los niños, ¿no?

David Paternotte:
Sí, efectivamente. Y en Francia es más fuerte que en otros países. Hay más preocupación sobre lo que podría suceder a los niños criados por una pareja del mismo sexo, pero también hay más preocupación sobre quién puede ser padre, en qué medida se puede crear una familia y que es lo que define a una familia, en definitiva sobre la definición de las reglas de filiación.

euronews:
¿Y por qué precisamente es más fuerte en Francia?

David Paternotte:
Esa es una buena pregunta. Mucha gente ha trabajado mucho para responderla, y lo que dicen los investigadores sobre este asunto, es que hay que explicar cómo se construyen ciertos códigos, cómo por un lado en Francia el pensamiento católico tiene un cierto peso, y por otro lado, las interconexiones entre ese código y el psicoanálisis y la antropología, que han insistido mucho en esas nociones, tal vez hayan creado más barreras intelectuales que en otros países para el avance de los derechos.

euronews
Los franceses, que se reivindican del país de los derechos humanos, aseguran que no son homófobos, ni racistas ni xenófobos, pero en cuanto hay que darle a esas minorías más derechos o más visibilidad en la sociedad, todas las espadas se ponen en alto. ¿No esconden esas reacciones un rechazo latente que no quieren asumir abiertamente?

David Paternotte:
Hay efectivamente sectores de la población más reticentes. La cuestión es saber hasta dónde llega su aceptación de la homosexualidad. Y a ese nivel hay una diferencia con el Pacto Civil de Solidaridad, que reconoce a las parejas de hecho, y es que la gente hoy por hoy, parece dispuesta a aceptarlo, incluso a mejorarlo para rechazar el matrimonio homosexual. Por tanto el problema es el matrimonio gay, y como decía antes, más allá de la homosexualidad, el principal problema para la mayoría de esos opositores es saber qué modelo de familia se crea en la sociedad francesa, y por tanto, existe una voluntad de mantener una familia fundada sobre la heterosexualidad. Yo creo que la oposición se desarrolla a ese nivel.